Se exageró con el anuncio de novedades en la nueva temporada de «RSM» y promesas de importantes cambios que darían su mejor año al ciclo. Lo visto hasta ahora (debutó hace más de una semana) no es más que Mariana Fabbiani y cía. con más de lo mismo, para peor, con Coco Silly y su cátedra del macho argentino o Bicho Gómez y un ya gastado «Payaso mala onda», a quien puede verse a diario en «Canal 13» en las repeticiones de «Mañanas informales». Sin duda, excesiva su presencia en pantalla. El sketch «La familia San Puta», surgido para que Fabbiani, como Susana, intente mostrar que puede hacer algo más que conducir, no divierte.
Los informes de «RSM», como los de «TVR», «Zapping» o «Bendita TV», se burlan de que en TV todo es copia, algo que es cierto, pero como si ellos hicieran algo original. Criticaron el lunes a Andrea Politti y su programa de canto, calco no sólo del formato extranjero «Singing bee» sino de mucho ya visto a nivel local. Recordaban aquel programa donde Pettinato animaba a entusiastas en el escenario o a Andrea Frigerio pidiendo a Roberto Giordano que tarareara una canción. Razonable la crítica al programa de Politti, pero tal vez pierda vigor pues proviene de un «RSM» que no se esmera por hacer algo diferente. La TV de 2009 (o de la crisis mundial) tendrá una temible colección de deja vú.
En la línea de la reiteración, la novedad de «Telefé» el domingo es el regreso de «Operación triunfo» con Marley mientras la celebración de Marcelo Tinelli por sus 20 años en TV consistirá en recuperar mucho de lo que pasó por «Showmatch». Buscará debutar antes que Susana Giménez y quiere tentar a Antonio Gasalla, aunque aún está en conversaciones. Estará el trío de Pablo, Pachu y Pablo, volverían algunas cámaras ocultas, evalúan reflotar el «Gran cuñado», parodia de «Gran hermano» con políticos. Estaría Galdys Florimonte como Cristina de Kirchner, Freddy Villarreal con su Fernando De la Rúa y varios de antaño que seguirían encajando bien, por caso, Elisa Carrió. Se sumarán Néstor Kirchner y Aníbal Fernández. Para cerrar el collage, no faltará el gastado factor fútbol, que tiene a Tinelli como referente del negocio. Habrá viajes de Diego Korol a partidos del mundo, y para el debut esperan que presente desde Madrid al nieto de Diego Maradona, Benjamín Agüero.
Se estrenó el demoradísimo «Acompañantes», que estaba listo hace tres años para salir al aire pero vio la luz sólo anteayer. Si bien fue realizado por Martín Kweller de «Endemol», en realidad el argumento de cuatro desocupados que se dedican a acompañar mujeres está claramente inspirado en la película «Full Monty», aunque también toma rasgos de la crisis argentina de 2001-2002. Al final, «Telefé» la estrenó en el marco de la nueva crisis mundial y cuando los cuatro protagonistas trabajan en proyectos diferentes y hasta de la competencia. Por caso, Pablo Rago para «Polka» y Fabián Gianola con «De lo nuestro lo peor» de «Canal 13».
Jorge Marrale interpreta a un profesor de filosofía empobrecido, Gianola espera cobrar por trabajos viejos y que lo llamen de alguna entrevista, Rago hace el típico chanta porteño que busca ganar dinero fácil y Nicolás Pauls es verdaderamente inverosímil: con su «babyface», pretenden que se le crea que da vida a un chico de la calle devenido linyera. Las mujeres que requerirán de sus servicios serán Cecilia Milone, Sandra Ballesteros y bien, como siempre, Jorgelina Aruzzi, como hija de Marrale. Acaso porque la serie fue comprimida al máximo para extenderse a lo largo de tan sólo cuatro capítulos, aparece demasiado editado y entrecortado, con música por momentos estridente y un buen arranque de 19 puntos, más inclusive que «Los exitosos Pells».
Al menos el cable deja algunas perlas. En Estados Unidos se vio el domingo (aquí llegará en unas semanas), el capítulo de «Los Simpsons» en que se aborda la crisis mundial. En blogs y Youtube fueron infinitas las repercusiones del desalojo de Homero y familia. Es que la casa de «Los Simpsons» había sido comprada con una de las miles de hipotecas subprime o «basura». Como es lógico por tratarse de un dibujo animado, la tragedia que vivieron miles de norteamericanos tuvo para Homero Simpson un descenlace más feliz: su casa la compró nada menos que su vecino Ned Flanders, quien se apiadó de ellos y decidió alquilarla.
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