1 de abril 2009 - 00:00

Bafici: sobresalió “Hunger,” duro film ya visto en otros festivales

Fuerte, de violencia y actualidad explícitas, «Hunger», de Steve McQueen (homónimo del fallecido actor, desde luego), se destacó en el Bafici.
Fuerte, de violencia y actualidad explícitas, «Hunger», de Steve McQueen (homónimo del fallecido actor, desde luego), se destacó en el Bafici.
En este Bafici es posible que no gane nada, porque ya viene con muchos premios fuertes (una paradoja que obliga a pensar para qué la pusieron en competencia), pero la anglo-irlandesa «Hunger», de Steve McQueen, de veras está bien hecha. Fuerte, golpeadora, de violencia explícita y actualidad también explícita, pero además muy bien actuada y con una escena de diálogo entre el prisionero y el cura, digna de memoria, esta obra escenifica los últimos días de Robert George Sands, miembro del IRA Provisional, fallecido en la cárcel de Long Kesh, alias The Maze, a consecuencias de una huelga de hambre de siete meses, que él mismo lideró, y que arrastró también a otros cuantos presos políticos.
El hecho ocurrió en 1981, y alcanzó difusión mundial cuando los reclamos por el reconocimiento de su condición política y por un trato mínimamente digno (incluyendo el derecho a recibir una carta y una visita semanal) chocaron contra esa pared llamada Margaret Thatcher, impulsora de una guerra de exterminio contra los republicanos del Norte. Hasta el Papa pidió entonces por ellos. Película imperfecta, es cierto, y acaso cuestionable en ciertas inclinaciones, pero tocante cuando se sabe de cárceles y maltratos similares, «Hunger» es lo mejor que se ha visto hasta ahora en las competencias del Bafici.
Tocando cuerdas más delicadas, se luce también una argentina, «El último verano de la Boyita», de Julia Solomonoff, relato de educación sentimental y física sobre el paso de la infancia a la pubertad. Alguna gente pone el acento en un personaje lateral hermafrodita, pero el asunto es más amplio. Una lástima, que la obra se haya podido terminar mucho después de «XXY», con la que van a compararla injustamente. A señalar, fuera de competencia, otra argentina: «Esta cajita que toco tiene boca y sabe hablar», de Lorena García, feliz seguimiento de copleras norteñas, ampliando de esta forma el camino que ella misma había iniciado con un delicioso corto documental, «Tengo una pena que es pena», sobre una viejita puneña que, a su edad y en esas tierras, decide ir a la psicóloga por problemas de pareja, visto años atrás en Mar del Plata.

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