De acuerdo con el diario Folha de Sao Paulo, la cantidad de muertos fue la menor desde que la PM inició el martes pasado la huelga, contexto en el que se registraron saqueos y robos de comercios, y fueron asesinadas al menos 39 personas, según datos oficiales. Según el medio, entre la noche del viernes y la madrugada del sábado se registraron al menos 16 homicidios y 20 robos de automóviles, lo que eleva a por lo menos 58 la cantidad de víctimas fatales -contabilizadas por la prensa- relacionadas con las medidas de fuerza de la Policía militarizada (estadual).
Los uniformados se acuartelaron el viernes a la noche y amenazaron con reanudar la medida de fuerza luego de que fuera apresado su líder sindical, el exagente y actual concejal por el opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), Marco Prisco, acusado por la Fiscalía por una huelga policial realizada en 2012, la cual se extendió por 12 días en los que 110 personas murieron.
Aunque los policías no declararon formalmente un nuevo cese de actividades, la situación fue descripta como "una especie de huelga blanca" por Folha de Sao Paulo, que informó que no había efectivos disponibles en varias sedes policiales de Salvador.
Los agentes acordaron en forma solapada no patrullar las principales avenidas de la ciudad y sólo actuar en casos de urgencia o cuando algún compañero esté en peligro.
Varios de ellos dijeron además que están dispuestos a retomar la paralización en cuanto algún líder del movimiento así lo disponga.
"Voy a cumplir las 12 horas de mi turno, pero no voy a registrar ninguna denuncia. Vinimos a la calle porque el comando amenazó con despedirnos", dijo un soldado, bajo condición de anonimato.
Sin embargo, tanto fuentes oficiales como sindicales aseguraron que los policías estaban trabajando normalmente.
Con seis partidos programados para jugarse en el estadio Fonte Nova, Salvador es una de las sedes del mundial de fútbol que se realizará entre junio y julio próximos en Brasil.
La detención de Prisco y el posterior acuartelamiento ocurrieron un día después de que la asociación de policías y bomberos de Bahía (Aspra), presidida por el concejal, pusiera fin a una huelga de dos días en demanda de reajuste salarial.
En el ínterin, y a pedido del gobernador de Bahía, Jaques Wagner, la presidenta Dilma Rousseff ordenó el envío de al menos 6.000 efectivos del Ejército y la Fuerza Nacional de Seguridad Pública, con el objeto de restablecer el orden.
Esas tropas llegaron el jueves, casi simultáneamente con la noticia del levantamiento de la huelga, pero la operación federal se mantendrá "hasta tener la certeza de que la normalidad fue recuperada".
| Agencias Télam y DPA |


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