25 de marzo 2011 - 00:00

Bailando en la cubierta del Titanic

El escenario no podía ser más desolador. La gigantesca protesta social que desató la crisis alimentaria en el norte de Africa se ha transformado en una mortífera guerra, y por más que el Premio Nobel Paul Krugman diga lo contrario, es cierto lo que afirman los republicanos en EE.UU., que es la salvaje emisión de la Reserva Federal norteamericana la que lleva a los precios de las materias primas a provocar hambrunas en las economías más pobres.

Muchos hablan de olor a petróleo cuando analizan la invasión de la OTAN a Libia, al amparo de una interpretación distorsionada de una confusa resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sacada con fórceps, con la abstención de la mitad de sus integrantes. En realidad es mucho más que el petróleo. Mientras la OTAN permite que Gadafi aplaste las luchas populares, ellos se ocupan de destruir a Gadafi para que Occidente pueda asentar sin contrapeso sus fuerzas militares en la región y de esa forma poder controlar el gigantesco impacto político y social de la crisis económica internacional sobre su gente, seguir teniendo a su disposición todos sus recursos naturales y evitar que los pueblos hambrientos invadan Occidente. Porque la represión sigue provocando muertes pero debilitando cada día más a los gobiernos autocráticos de la zona desde Barhéin a Yemen, pasando por Arabia Saudita y Siria, y también Egipto y Palestina. Aunque Irak y Afganistán hayan sido gigantescos fracasos, parece que hay muchos que no encuentran otra solución que la recolonización del planeta.

Sorprenden las alabanzas a la cultura japonesa junto a los reconfortantes anticipos de que el país oriental se recuperará como siempre lo ha hecho por su disciplina y voluntad de trabajo. Pero si la crisis financiera internacional fue producto esencialmente de la brutal desregulación financiera en el marco de las irresponsables políticas anticíclicas de Bush, el drama nuclear que hoy vive Japón es una expresión clara de abandono del papel del Estado en el control de los recursos energéticos y el medioambiente.

¿Cómo puede un país sísmico como Japón llenarse de plantas nucleares armadas para colmo para resistir sólo terremotos de hasta 7,5 grados

Richter porque ésa era hasta el momento la tradición en materia de terremotos? Por todos lados aparecen ahora gruesos errores en el control de las centrales nucleares niponas. No se estaban haciendo las cosas ni siquiera medianamente bien en materia de seguridad en Japón.

Pero además, ¿nos olvidamos de que en los últimos 20 años la economía de Japón ha crecido apenas el 0,9% anual, lo que la acerca al estancamiento per cápita, pese al gigantesco cambio tecnológico? ¿Que Japón ha tenido el peor desempeño del planeta entre las economías desarrolladas a lo largo de las dos últimas décadas?

Hay quienes afirman que el esfuerzo podría dar paso a la reconstrucción. ¿Se olvida acaso que para salir de la recesión Japón pasó del superávit fiscal a ser el país más endeudado del planeta, con una deuda que llega al 200% del PBI? ¿En qué condiciones podrá asumir el gigantesco esfuerzo que el Gobierno nipón estima en u$s 310.000 millones de lo que ha sido el desastre natural más oneroso de la historia, sin incluir los costos derivados del desastre nuclear?

Mientras tanto, la crisis de la deuda europea, cuyo estallido en Portugal fue demorado con promesas políticas de ajuste cada día más irrealizables, ha provocado la caída del Gobierno luso en plena cumbre europea donde los dirigentes pueden observar también el desmoronamiento del salvataje a Irlanda. Así como no crece Portugal, el PBI irlandés se redujo el 1,6% en el cuarto trimestre, pese a las expectativas de un crecimiento del 0,55% y muy por debajo de la expansión del 0,6% del trimestre previo. La economía irlandesa se contrajo un 1% en 2010, pese a que el Gobierno preveía un crecimiento del 0.3%. La economía de Irlanda se ha reducido más del 12% en los últimos tres años.

No es que EE.UU. esté mejor. La deuda total de los Estados Unidos según datos de la OCDE supera actualmente los 14,2 billones de dólares (más de 10 billones de euros), el 92,8% del PBI, y se estima que en 2012 alcanzará al 101,4% del PBI. La crisis fiscal en los estados norteamericanos, que está derivando en fuertes luchas gremiales y políticas, está llamada a afectar seriamente los subsidios a los desempleados, que los gobiernos comienzan a recortar. Los estados ahora deben 45.700 millones dólares al fondo de desempleo, y podrían tener que pagar cerca de 1.400 millones en intereses este año .

Lo que ocurre es que cuando se trata de EE.UU. y también de Japón los especuladores siguen bailando porque están en la cubierta del Titanic. Y el Titanic no puede hundirse. En cambio, cuando navegan en las débiles canoas de Portugal, Grecia o Irlanda tiemblan ante la borrasca y consideran obvio pedir que se asegure la estabilidad de la nave echando por la borda a los tripulantes, o sea los portugueses, griegos e irlandeses.

Portugal está desde ya al borde de la cesación de pagos. En lo que va de 2011, el Tesoro luso ha colocado 2.249 millones de euros en obligaciones -a mediano y largo plazo- y 5.505 millones de euros en bonos -a corto plazo-, a los que hay que sumar la compra directa por parte de China de unos 1.140 millones de euros en deuda lusa. Ya está pagando tasas del 8% anual cuando se considera que más del 7% son insostenibles. De aquí al 11 de junio debe captar 8.300 millones de euros. ¿A cuánto podría llegar la tasa y cómo pagarla además en una economía estancada y deficitaria?

Adeuda a los bancos extranjeros cerca de 227.000 millones de euros en total. Por eso, este estrangulamiento definitivo era previsible desde fines del año pasado, y sólo se demoró unos meses por la ayuda de China y las compras del Banco Central Europeo, que hicieron posible manejar la situación mientras la concentración de vencimientos lo permitía.

Pero así como la insolvencia de Portugal era la «crónica de una muerte anunciada a fines del año pasado, todos saben que Portugal es la última muralla de contención para que la crisis de la deuda no alcance a España. España es el principal acreedor de Portugal, con casi un tercio de su deuda en sus manos. Se trata de más de 108.000 millones de dólares que se suman al proceso recesivo interno y los graves problemas de buena parte de su sistema financiero.

Hoy concluye la cumbre europea. Los procesos electorales de Finlandia y Alemania podrán retrasar la validación de los acuerdos sobre los mecanismos de rescate. Demasiados problemas. Muy poca voluntad de que los costos los afronten los verdaderos responsables. Persiste la fantasía del volver a la economía de las burbujas de 2007 y ése es el camino para que la crisis se agrave y se creen cada vez más nuevos frentes de tormenta.

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