23 de abril 2012 - 00:00

Barbra Streisand cumple setenta años

Más vendedora de discos que los Beatles, la tímida confesa Barbra Streisand es una de las pocas cantantes en alcanzar un lugar de poder como actriz y directora en Hollywood.
Más vendedora de discos que los Beatles, la tímida confesa Barbra Streisand es una de las pocas cantantes en alcanzar un lugar de poder como actriz y directora en Hollywood.
Nueva York - Con más discos vendidos que los Beatles y con una inigualable carrera en Hollywood, Barbra Streisand cumple mañana 70 años. A su trayectoria en el mundo del espectáculo, Streisand suma un fuerte compromiso político, defiende la protección del medio ambiente, está considerada liberal hasta la médula y desde siempre respalda a los candidatos del Partido Demócrata para la Casa Blanca. En la carrera para su reelección, Obama volverá a contar con su apoyo.

A pesar de sus éxitos comerciales y artísticos, esta poderosa mujer dentro de la industria sigue siendo tímida, según asegura. Siempre sufrió pánico escénico, tanto «que se le revuelve el estómago».

La carrera de Streisand comenzó en clubes nocturnos y en revistas de Broadway cuando corrían los años 60. Creció en un hogar humilde de judíos ortodoxos del barrio de Brooklyn, en Nueva York, y de niña ya soñaba con cantar. Debido a su personal nariz, su madre le aconsejó que se olvidara de los escenarios. Pero con su fuerza de voluntad inquebrantable llegó a su objetivo mucho más rápido de lo esperado.

En un papel secundario en Broadway, la joven cantante llamó la atención de los productores. Su potente e inimitable voz y su encanto reservado la ayudaron a conseguir el papel principal en el musical «Funny Girl», y poco después el ascenso a Hollywood. A su vez, llegó el éxito en la música y en 1963 se alzó con un Grammy con su primer álbum.

Streisand forma parte de ese pequeño grupo de artistas de talento múltiple, lo que llevó a que Hollywood la premiase con el Oscar, la industria discográfica con el Grammy y la televisión con el Emmy, mientras que Broadway también la distinguió con el Tony. De los álbumes de Streisand se vendieron 140 millones de copias en todo el mundo. Sus espectáculos televisivos «My Name is Barbra» y «Color Me Barbra» dieron al vuelta al mundo y lograron ingresos récord.

Con Robert Redford como pareja hizo furor en «Nuestros años felices» (1973). También se convirtieron en clásicos «Hello, Dolly!», «¿Que pasa doctor?», «Me quieren volver loca» y «Yentl», su debut como directora. Streisand tuvo que luchar durante más de 15 años con los jefes de los grandes estudios antes de poder filmar la emocionante historia de la muchacha judía, que a principios de siglo se vistió de varón para poder estudiar en una escuela de Talmud. Ella escribió el guión, protagonizó la película, la dirigió y, además, la produjo. Luego dirigió y coprotagonizó con Nick Nolte «El príncipe de las mareas» y, con Jeff Bridges, «El espejo tiene dos caras».

En los últimos años se ha visto a Streisand en la gran pantalla como esposa algo chiflada de Dustin Hoffman y madre de un esforzado Ben Stiller en la trilogía de los «Focker». A fines de este año se estrenará la comedia «My Mothers Curse», en la que hace de madre de Seth Rogen.

En tanto, Streisand se va despidiendo lentamente de los escenarios y del cine para, según dice, disfrutar del amor. En 1998 se casó con el actor James Brolin, 25 años después de que fracasara su matrimonio con Elliot Gould. «Ahora que estoy felizmente casada, quiero vivir la vida junto a mi marido, al que amo», dijo a la prensa en 2000. Pero su propósito no duró demasiado. En 2006 regresó a las tablas y entusiasmó tanto a la crítica como a los fans con su cálida voz. No obstante, sigue afirmando que donde está mejor es en su casa. Pasa los días plácidamente leyendo y decorando su hogar, según reveló en entrevistas.

Agencia DPA

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