No es Hamlet, es Lionel Messi; el rosarino es el arma de mayor peligro que tendrá Barcelona hoy apostando a la remontada de dos goles de diferencia.
Desde que se juega la Champions League, bajo esta misma denominación la temporada 92/93, no se recuerda una previa con tantas declaraciones cruzadas entre los protagonistas. Barcelona-Inter juegan por un lugar en la final que se disputará el 22 de mayo en el estadio Santiago Bernabeu. Por ahora, los italianos llevan la ventaja del 3 a 1 del partido de ida, pero desde las 15.45 de nuestro país, el Camp Nou será una verdadera caldera empujando a un equipazo que tiene a Lionel Messi como estandarte de una idea y una filosofía de juego que acuñó Pep Guardiola. Pero la remontada soñada necesita de otra cosa, por eso en la Ciudad Condal sobrevuela en cada charla futbolera una frase: «Dejaremos la piel». El eslogan pertenece a la oficina de marketing de Barcelona, pero se ha transformado en un verdadero juramento catalán.
En los locales estará ausente su capitán, Carles Puyol; casi con seguridad su reemplazante será Gabriel Milito. Por el lado de los italianos, sufrirán la suspensión también por acumulación de amarillas de Stankovic. En un hecho histórico: habrá seis argentinos en un partido de semifinal de Champions: Samuel, Zanetti, Cambiasso, los dos Milito y Lionel Messi.
La expectativa llega a niveles desconocidos por varias circunstancias que le agregan aún más condimento al choque. Inter no gana la máxima copa europea desde 1964/65 y si pensó en José Mourinho como entrenador, fue precisamente para conseguir el trofeo continental que el DT conquistó con Porto en 2004.
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