10 de noviembre 2011 - 00:00

BCRA compró u$s 30 M, pero se amplía la brecha con paralelo

Si el empeño del Gobierno es que el mercado cambiario oficial luzca bien, lo está consiguiendo. Si la voluntad es que el mercado esté bien, ese objetivo está lejano. La apariencia y la realidad son caras opuestas de la misma moneda.

Mientras en la plaza mayorista, el Banco Central terminó comprando más de u$s 30 millones para que la divisa no cierre por debajo de $ 4,26, en el mercado marginal («blue») se disparó un 2,50% a $ 4,84. Es la primera vez en años que el valor del «blue» supera al del «contado con liquidación», que se utiliza para fugar capitales y que ayer cerró en $ 4,76.

El Gobierno sigue enviando clientes a la plaza marginal. Impide comprar dólares aún a los que pueden justificar los fondos. Hay relatos de personas que ganan el equivalente a 4 o 5 mil dólares mensuales y les han impedido comprar u$s 500 en sus bancos. Todos ellos son los clientes del mercado marginal que va creciendo en volumen y precios. El error fiscal es creer que encareciendo el dólar paralelo, va a desalentar la compra de divisas. Por el contrario, la suba del precio marginal alienta a que vayan más compradores porque piensan que va a seguir subiendo.

En la plaza mayorista hubo todo un trabajo para que el dólar cierre a $ 4,2630. En primer lugar se presionó a grandes entidades para que no compren dólares. Esto hizo que el monto de negocios del Forex, donde operan los bancos, cayera a u$s 141 millones que es la tercera parte de lo que operaba antes de esta crisis. Además, el Banco Nación vendió divisas para satisfacer a los compradores y algunos exportadores fueron impulsados de liquidar divisas. Con todos estos elementos se armó un clima de distensión que no se corroboró en la realidad. Por caso, las reservas cayeron u$s 150 millones porque el Central tuvo que entregar dinero de los encajes ya que los ahorristas siguen sacando de las entidades sus depósitos en dólares a un ritmo creciente. Las reservas están en u$s 46.814 millones.

Las tasas en alza fueron otra muestra de la verdadera tensión. La Badlar de los bancos privados, que es la tasa que se forma con el promedio diario de lo que pagan los bancos por depósitos a 30 días de más de $ 1 millón, tocó el récord de este Gobierno del 20,62% anual. A los bancos les cuesta convencer a sus clientes sobre la conveniencia de renovar sus plazos fijos.

Tampoco el mundo ayuda a mantener la calma porque aleja a los inversores de los países emergentes. Por caso, los bonos medianos en dólares ya no despiertan el fervor de hace un mes. El Bonar X y el Boden 2011 están teniendo caídas importantes. Lo mismo sucede con los cupones PBI, que están atados al crecimiento del país; con la soja en baja sus cotizaciones están en retroceso.

De los papeles en pesos que indexan por el CER es imposible escribir la historia porque están en vías de extinción; sólo se sostienen por compras oficiales o especulativas. El Discount tuvo su tercera caída consecutiva y su precio es un 17% menor al de enero de 2007 cuando se intervino el INDEC. Los títulos indexados de mediano plazo bajaron hasta el 3,54%. Sólo se destacó el Boden 2012 que será rescatado el próximo 3 de agosto que rinde un 5% y es un verdadero plazo fijo en dólares, subió el 0,60%.

Si hay que buscar un lado positivo al mercado de deuda, es que estas caídas se produjeron con un repliegue de los negocios. El monto fue mínimo porque hay inversores que defienden sus tenencias de títulos en dólares de mediano plazo. Razón no les falta, son un buen negocio, tienen una elevada renta y el riesgo de default está alejado.

Para hoy se espera otro día complicado. El mercado espera medidas racionales porque nadie sale ganando de una crisis cambiaria. Ésta es la situación más complicada que enfrenta la Presidente desde la crisis del campo. El error hasta ahora consiste en tratar un tema económico como uno político. Las recetas son distintas.

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