26 de mayo 2011 - 00:00

Bergoglio: tedeum con tono de campaña

Jorge Bergoglio encabezó el tedeum en la Catedral Metropolitana con Mauricio Macri en primera fila. Otra homilía con reproches a los gobernantes.
Jorge Bergoglio encabezó el tedeum en la Catedral Metropolitana con Mauricio Macri en primera fila. Otra homilía con reproches a los gobernantes.
Metiéndose en la campaña electoral y en sintonía con el arzobispo platense Héctor Aguer, uno de sus adversarios dentro del Episcopado, Jorge Bergoglio encabezó ayer un tedeum patrio en el que exhortó a evitar los delirios de grandeza y criticó «los maquillajes del vestido del poder».

Mientras Bergoglio disertaba frente a Mauricio Macri en la Catedral Metropolitana, en la catedral platense, Aguer brindaba una homilía casi revolucionaria donde aseguraba que la sociedad «debería obedecer más a Cristo que al Estado, siempre que se respete la opinión de todos y que todos tengan participación».

Como de costumbre, Cristina de Kirchner se ausentó de la Capital Federal para la fecha patria y disfrutó en Chaco de los elogios del arzobispo de Resistencia, Fabriciano Sigampa, en relación con el plan de asignaciones universales para niños y embarazadas del Gobierno nacional.

Sin la presencia de autoridades de la Casa Rosada, Bergoglio advirtió que el país «no se cimentó con delirios de grandeza» y llamó a seguir el camino de quienes «lucharon por la Patria más allá de las diferencias». En su mensaje en el oficio religioso, Bergoglio advirtió que «la Patria no se cimentó con delirios de grandeza desafiantes y poco creíbles» y recordó que en los 200 años de historia argentina «hubo intereses mezquinos».

«Los maquillajes del vestido del poder y la reivindicación rencorosa son una cáscara de almas que llenan su vacío triste y sobre todo su incapacidad de brindar caminos creativos que inspiren confianza. Es el vaciamiento de lo consecuente de lo compulsivo de la soberbia en su manifestación más torpe, que es la veleidad», señaló Bergoglio. En un discurso con constantes apelaciones a la «humildad», el arzobispo de Buenos Aires, advirtió que «las ambiciones desmedidas sólo lograrán que el supuesto vencedor sea el rey de un desierto o de una tierra arrasada».

«Desde el camino de 200 años, el día de hoy nos invita a despertar una vez más a la humildad, a la humildad de aceptar lo que podemos y somos. A tener la grandeza de compartir sin engaños ni apariencias, porque no olvidemos que las ambiciones desmedidas sólo lograrán que el supuesto vencedor sea el rey de un desierto, de una tierra arrasada o el capataz de una propiedad foránea», destacó.

Además, Bergoglio advirtió: «Nos atosigamos hasta deprimirnos con nuestras ambiciones y necesidad de ser reconocidos, mientras que el humilde sabe que él vale por sí mismo». Al tedeum asistió Macri, que se ubicó en la primera fila junto a su candidata a vice, María Eugenia Vidal, y a varios de sus ministros, mientras que el primer postulante para legislador porteño de la lista del PRO, el rabino Sergio Bergman, se sentó algunas filas detrás.

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