22 de febrero 2016 - 00:00

Berlín hizo honor a su fama de festival comprometido

El italiano Gianfranco Rosi celebra con la presidenta del jurado, Meryl Streep, el Oso de Oro para su film “Fuocoammare” sobre la crisis migratoria.
El italiano Gianfranco Rosi celebra con la presidenta del jurado, Meryl Streep, el Oso de Oro para su film “Fuocoammare” sobre la crisis migratoria.
 Berlín - Meryl Streep, presidenta del jurado de la competencia oficial, se volverá a su casa con una lista interesante de películas sobre las que conversar con amigos y colegas. Ninguna de las premiadas hubiera sido hecha en Hollywood, a menos que una estrella empujara el proyecto. Los premios de esta 66ª Berlinale revelan el abismo que existe entre la concepción de un cine de entretenimiento a gran escala y otro considerado de autor, de mucho menor costo, financiado en gran parte por fondos públicos o canales de televisión. Es el perenne debate sobre la función del cine sobre la que se asientan el festival y el mercado paralelo.

El Oso de Oro al mejor film recayó en el documental italiano "Fuocoammare"/ "Fire on the Sea", de Gianfranco Rosi, sobre las oleadas de immigrantes africanos y del Medio Oriente que entran a Europa por el Mediterráneo. En las antípodas de la moda documentalista que coloca al director en el centro de la historia, "Fuocoammare" se inserta en el álgido debate sobre la crisis inmigratoria, arrimando un grano de arena de profundo impacto visual. Es un galardón en la tradición comprometida del festival.

El Gran Premio del Jurado fue a otro film netamente político, ambicioso por su temática y forma narrativa, "Muerte en Sarajevo", una coproducción francobosnia de Danis Tanovic, donde se interroga en última instancia el destino político y moral de una Europa cansada.

El Premio Alfred Bauer para el largometraje que abre nuevas perspectivas recayó en el inclasificable "Lullaby to the Sorrowful Mystery", un trabajo extraordinario y de difícil digestión (dura ocho horas), que explora literalmente lo que son las Filipinas en un momento seminal de su historia. Es un film fascinante por su ambición y factura (lo vimos completo y resultó una experiencia inolvidable).

El Oso de Plata al mejor director fue para la francesa Mia Hansen-Love por "L'avenir", el retrato sin sentimentalismo de una mujer intelectual en crisis interpretada por Isabelle Huppert. La danesa Trina Dyrnholm fue premiada como mejor actriz por "La comuna", interpretando a una locutora exitosa cuyo deseo de cambio le desencadena una crisis existencial sin salida. El tunecino Majd Mastoura recibió el premio al mejor actor por Hedi, el retrato bajo perfil de una crisis existencial en una cultura también en crisis, aunque a la primera se le vislumbra salida.

El joven guionista y director polaco Tomasz Wasilewski se llevó el Oso de Plata al mejor guión por "Los estados unidos del amor". Entrecruza hábilmente las historias de cuatro mujeres en la Polonia de los años 80, que viven en un mismo edificio gris, sin horizonte a la vista. Si bien parece compartir con Kieslowski cierta temática y geografía del "Decálogo", el guionista privilegia una óptica doméstica, y admitió nutrirse de sus recuerdos familiares para trazar estos retratos.

Finalmente, el director de fotografía Mark Lee Ping-Bing fue premiado con un Oso de Plata por contribución artística en Crosscurrent, de Yang Chao. En este viaje río arriba por el Yangtze, la película crea una realidad a veces onírica, otra surrealista, que limitará el interés del gran público por la historia pero que ciertamente presenta una visión diferente de la China industriosa de hoy.

(*) Especial para Ámbito Financiero.

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