Washington - El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo ayer que los topes de precios al petróleo ruso propuestos en el marco del Grupo de los Siete (G7) estaban en juego, y añadió que habló con la Secretaria del Tesoro, Janet Yellen, sobre el tema. “Sí, está en juego”, dijo Biden a periodistas durante una visita por las festividades del Día de Acción de Gracias a una estación de bomberos en la isla de Nantucket.
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Biden insistió con poner un tope a los precios del crudo ruso y Putin amenaza
La medida está siendo estudiada por el G7, la Unión Europea y Australia y podría ser anunciada en los próximos días. El objetivo es cortar el financiamiento de la guerra de Ucrania.
“Ese tipo de acción es contraria a los principios de las relaciones comerciales y probablemente tendrá graves consecuencias en el mercado energético mundial”, declaró por su parte el presidente ruso Vladímir Putin en una conversación telefónica con el primer ministro de Irak, Mohamed Shia al Sudani, informó el Kremlin en un comunicado.
La coalición de Estados que quiere imponer un límite a los precios del gas y petróleo rusos, que incluye al G7, la Unión Europea y Australia, debería anunciar el límite propuesto “en los próximos días”, dijo el martes un funcionario del Tesoro estadounidense.
La UE acordó a principios de octubre establecer un tope en el precio del crudo ruso como parte de un octavo paquete de sanciones a Rusia por la guerra en Ucrania, pero aún debe definir el rango.
Según la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, Moscú utiliza los beneficios de la venta de combustibles fósiles “para financiar su trabajo”, por lo que el tope en el precio permitirá “reducir los ingresos de Rusia, por un lado, y mantener estable el mercado mundial de energía, por otro”.
El objetivo de la coalición es llegar a un precio máximo para los hidrocarburos rusos que se pueda aplicar antes de que entren en vigor las nuevas sanciones de la UE, previstas a partir del 5 de diciembre, fecha en la que el bloque europeo también acordó “prohibir el transporte marítimo de petróleo ruso”, pese a reconocer que “ciertos países en desarrollo aún necesitan suministros de petróleo ruso”.
El miércoles, los países de la UE no lograron ponerse de acuerdo sobre el tope para el petróleo ruso, de modo que las negociaciones continuarán.
Según la agencia Tass, los embajadores discutieron la posibilidad de un rango de 65-70 dólares por barril, pero la discusión reveló una profunda división entre los países que quieren castigar a Rusia, como Polonia y los estados bálticos, que consideran que este tope es demasiado alto, y los países que reciben una parte significativa de los ingresos del transporte marítimo de petróleo: Grecia, Chipre, Malta y otros, que encuentran que el nivel de umbral es demasiado bajo y amenaza con socavar el comercio mundial de petróleo.
Por su parte, el Kremlin indicó que las cifras que discute la UE sobre el precio del petróleo son “absurdas”. “Los europeos todavía tienen discusiones muy desconcertantes sobre este tope de precio. Nombran números difícilmente explicables, se siente como si solo estuvieran tratando de tomar una decisión por tomar una decisión, no por el efecto, sino solo para mostrar que el tope ha sido introducido”, dijo el vocero del Kremlin, Dmitri Peskov.
Peskov señaló ayer a periodistas que Rusia no va a suministrar petróleo y gas a los países que se sumen a la política de topes de precios.
En respuesta a las sanciones del bloque por la invasión de Ucrania, Rusia recortó drásticamente el suministro de gas a países europeos. Hasta fines de 2021, el barato gas ruso representaba más del 40% de las importaciones energéticas europeas.

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