Santiago Roncagliolo «Jet Lag» (Barcelona, Alfaguara, 2008, 270 págs.)
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Internet ha provocado una polución de blogs, esas publicaciones de la red que van del formato de revista al de apurado block de notas, y que abarcan cualquier tema porque, como dice en este libro Roncagliolo, «es un soporte, no un género», y vale tener en cuenta que «los blogs más exitosos no son los de escritores sino los de adolescentes, que en esos espacios pueden exhibir su intimidad, y así encontrar interlocutores satisfactorios sin riesgos».
Ultimamente algunos de esos blogs han comenzado a pasar al libro, ya sea porque reúnen notas políticas, novelas que se fueron ofreciendo por entregas, textos extravagantes o que parecen a los editores provocadoramente curiosos (confesiones de niñas anoréxicas, testimonios de miembros de ignotas tribus urbanas, documentos íntimos de aventuras sexuales seriales). Entre los que se destacan está El Boomeran(g), blog español que ha reunido (pagándoles legalmente un sueldo) un conjunto de destacados escritores hispanoamericanos para, según Basilio Baltasar, su editor, «reclamar la pertenencia del blog a la tradición literaria europea» y, según el peruano Roncagliolo «construir un lugar de referencia en el que cualquier persona en el mundo hispano pudiera enterarse al instante de lo que estaba ocurriendo con la vida cultural de esos lugares».
A uno de esos blogs pertenece esta recopilación de las notas allí aparecidas. Dado que Roncagliolo ha demostrado ser un interesante narrador y periodista, en «Jet Lag» se puede observar a lo que puede llevar un blog, que es parecido a lo que opinaba Borges de los poemas de Almafuerte, porque está mezclado lo mejor y lo peor.
Roncagliolo maneja cuatro rubros. El de reflexiones de viajero («Por favor, abandonar antes de las doce»); el comentario de lo que le ha provocado el encuentro con personas famosas o no que va conociendo («Retratos hablados»); una agenda de notas sobre libros, películas y noticias absurdas («Mentiras piadosas»); y el testimonio de lo que le ha ocurrido luego de ganar un gran premio («el efecto popstar»). En cada una de esas secciones hay textos que merece la pena leer (nadie duda de que a Roncagliolo le sobra talento) por sus argumentos novedosos, por ofrecer una forma distinta de ver las cosas habituales, pero junto a ellos están los datos poco confiables, la información no confirmada y, fundamentalmente, la gran clave genérica de la gran mayoría de los blogs: la payada, la improvisación, la necesidad de rimar a la fuerza, el espontaneísmo efectista.
Dejá tu comentario