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Blu-ray, una victoria con escasos dividendos
De acuerdo con Phil Leigh, de la especializada Inside Digital Media, «que la gente vea la diferencia entre el Blu-ray y el DVD depende, en gran medida, del tamaño de la pantalla. En un televisor gigante, el Blu-ray se ve maravilloso, pero esa calidad de imagen no es tan claramente discernible en las típicas pantallas de 42 pulgadas o menos, que son las habituales en casi todas las casas». Esto no quiere decir que los consumidores no estén interesados en la alta definición, pero cuentan con otras alternativas mucho más baratas, como los adaptadores que llevan la definición de la imagen a 1080 píxeles, cuyos mejores exponentes a la fecha son fabricados por Oppo y Toshiba, a costos sensiblemente inferiores al del reproductor de Blu-ray.
Según los especialistas, sólo mirando lado a lado una reproducción es posible notar alguna diferencia de calidad, y esa mínima mejoría no es compatible con los 39 dólares adicionales que cuesta la mejora del DVD contra los 300 que cuesta un reproductor de Blu-ray, a lo que hay que adicionarle el costo extra de reemplazar por completo la biblioteca de películas que tiene el usuario en DVD, con discos BD cuyo valor es varias veces superior.
La crisis económica actual también afecta las decisiones referidas a un cambio de tecnología, y aunque se puede citar el ejemplo de las transformaciones masivas sufridas en el mercado musical, con el paso del disco al CD y luego al MP3, lo cierto es que sólo una pequeña elite está dispuesta a hacer una inversión significativa sólo para ver en detalle las imperfecciones del rostro de un actor.


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