29 de diciembre 2009 - 00:00

BMW K 1300 GT

Salir a disfrutar los caminos, con perfecta tracción, frenado, aceleración, con plus en seguridad y confort que nos brinda en cada detalle. Sí, comportamiento superior y más dinamismo. Verdadera GT.
Salir a disfrutar los caminos, con perfecta tracción, frenado, aceleración, con plus en seguridad y confort que nos brinda en cada detalle. Sí, comportamiento superior y más dinamismo. Verdadera GT.
Si usted quiere leer las prestaciones, novedades y características técnicas, lo invito a «googlear» y buscar en la red, o, si no, nos manda un mail a Mo-tosArgentinas y le paso toda la data que es, por demás, extensa. Yo le voy a hablar de las conclusiones de manejar esta «nave» en condiciones climáticas normales y en medio de una tormenta tipo diluvio. Si me permite, comienzo la nota que dice: «Sábado al mediodía, alguna nube dando vueltas por arriba, pero la Gran Turismo pedía que la lleváramos un poco a su hábitat natural».

Para quien viene de otra época de las motos y donde tener un buen par de valijones con sus enganches fijos a la moto sabe de las comodidades de llegar a destino y hacer clic y tener el equipaje en sus manos; los espacios que brinda la K 1300 GT son por demás generosos. El viaje corto, apenas ir a tomar un café a Chascomús, por la mañana ya le habíamos hecho 200 km entre autopistas y ciudad concurriendo a una locación en Ingeniero Maschwitz al restorán La Ballena, donde compartimos la producción fotográfica de una marca de ropa femenina y por la tarde completaríamos aproximadamente los 500 km. La ida fue placentera, pero de tanto disfrutar si uno coloca el parabrisas eléctrico más alto o bajo, todo esto con un solo dedo de la mano izquierda y pulsando una tecla, analizando la influencia del viento, la insonorización del casco, la resistencia de nuestro cuerpo ante el viento, la comodidad y el placer cuando el viento te pasa de largo sin rozarte, los comandos ahora sí más universales, es decir, con las luces de giro en el manillar izquierdo. Sin duda, no les puedo explicar todas las novedades técnicas que presenta esta «nave», pero sí que su asiento, al ser reducido, permite que quienes no disponemos de unas piernas largas igualmente lleguemos al piso cómodamente, que nos permita sentir liviana a la moto para moverla de parado, y que una vez arriba sea disfrutar su amplia maniobrabilidad tanto en tráfico por calles o avenidas o en la ruta.

Sus 255 kilos y los 1.300 cc del motor hacen que su potencia y elasticidad se transmiten suavemente a la rueda, al igual que su frenado, todo esto en piso seco, pero como no manejamos las condiciones climáticas, al pasar por el kilómetro 67 de la Autovía 2 comenzó a llover y los vientos se transformaron en los dueños de la ruta, caía agua de arriba, y los charcos se encargaban de mojarnos de abajo. En segundos tomamos nuestro traje de agua del valijón derecho y continuamos viaje a velocidad moderada. Nuestro oficio de veterano mototurista nos hizo intercambiar señales con un camión petrolero y previo consentimiento del chofer lo seguíamos a unos tres a cuatro segundos de distancia. Al mermar el viento, nos permitió avanzar tranquilamente a destino.

Allí ya habían arribado seis motos de pista... y la Gran Turismo. También dos parejas en sendas F 800 GS, pero rancho aparte, sin saludar a los muchachos de la pista. Tal vez, la compañía femenina o tal vez su vestimenta muy Ruta 40 no les permitía ser más sociables. El grupo de los seis era encabezado por nuestro amigo Cristóbal de Gomería Floresta y su espectacular Suzuki GSXR SRAD 1000 K8 2008, y un par de Yamaha R1, Honda CBR 1000 RR 2009, un Kawasaki ZX 14 gris plata yun ZX9 verde Ninja que integraban el contingente. Compartimos un café, nos divertimos sanamente y, luego, nuevamente, el placer de andar en las dos ruedas regresando para Buenos Aires. Sin duda, la BMW K1300 GT presentó sus credenciales en piso mojado pues se destacó en su andar cómo transmite la velocidad, cómo se mantiene avanzando cómodamente, dando en todos los casos la plena seguridad que responde tanto en la tracción como en el frenado (doble disco delantero Brembo de 320 mm adelante y single atrás con ABS) en cualquier circunstancia tanto en seco como en mojado. Con casi 500 kilómetros recorridos en horas, atravesando vientos, lluvias, y devorando metros, el placer es inigualable. Si usted desea recorrer rutas en busca de destinos alejados, manejar relajado, contar con toda la información en el tablero, disponer de puños y asientos con calefacción, un manillar ajustable, con sus nuevos comandos, con un andar que nos permite hablar de una mayor capacidad de recuperación desde revoluciones bajas y medias, con un bajo consumo a menos respetando las velocidades máximas, con una perfección en la estabilidad, serenidad en su andar y una escalofriante respuesta al momento de «enroscar» el acelerador, sin poder hablarles del ajuste electrónico SEA II y del sistema de control de tracción ASC; sin duda, los alemanes han logrado lo que este escriba pretende de una moto de gran turismo.

Pedro Varela

Dejá tu comentario