29 de septiembre 2014 - 00:00

Boca ganó, pero no mejoró

Federico Carrizo festeja su primer gol en Boca, mientras en el suelo Joel Carli y Silvio Dulcich se lamentan. Boca le ganó 1 a 0 a Quilmes y no le sobró nada, a una semana del superclásico.
Federico Carrizo festeja su primer gol en Boca, mientras en el suelo Joel Carli y Silvio Dulcich se lamentan. Boca le ganó 1 a 0 a Quilmes y no le sobró nada, a una semana del superclásico.
Boca volvió a ganar, aunque no le sobró nada ante el discreto Quilmes, que no por casualidad está último en la tabla de posiciones y al que venció por 1-0. El equipo de Rodolfo Arruabarrena venía muy golpeado anímicamente por la derrota entresemana ante Racing, que le dio vuelta el resultado en 30 minutos y se notó en la cancha, por la falta de confianza para intentar desbordar a un equipo que fue a la Bombonera a defenderse y a esperar algún contraataque.

En el primer tiempo, entre Cristian Chávez y Jonathan Calleri desperdiciaron cuatro situaciones de gol claras, por falta de decisión a la hora de definir. En el segundo, Boca consiguió la victoria con el primer gol con esta camiseta de Federico Carrizo, quien apareció por derecha a espaldas de todos los defensores para meter un remate que dejó sin chances a Silvio Dulcich, luego de rozar en Joel Carli. Iban 6 minutos y parecía que este gol iba a tonificar a Boca para buscar una victoria más contundente, pero no fue así.

Boca siguió desperdiciando las pocas situaciones que generaba y le dio la posibilidad a Quilmes de animarse tibiamente a buscar el empate.

Tanto que Arruabarrena cambió sus delanteros buscando más eficiencia, pero no lo logró. Ni con Gigliotti, que ingresó por Calleri, ni con el chileno Fuenzalida que ingresó por Chávez, para abrir la cancha por derecha. Boca siguió siendo dominador y creando las mejores situaciones de gol, pero apurándose a la hora de definirlas, por lo que las desperdiciaba.

Quilmes, por su parte, siguió demostrando sus limitaciones, por lo que Orion casi no trabajó.

Boca terminó ganándole bien a Quilmes y mejorando su estado anímico con vistas al superclásico, que se jugará el domingo que viene en el Monumental, pero ya no es el equipo firme y efectivo que arrancó la era Arruabarrena, luego del fracaso de Carlos Bianchi. Es un equipo que duda y las dudas, sobre todo en defensa, pueden ser fatales.

Por eso el técnico tendrá que trabajar mucho en la parte anímica, ya que si comete estos errores ante River le pueden costar muy caros.

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