31 de octubre 2014 - 00:00

Boca logró un triunfo muy esforzado

Gago y Dos Santos en una acción que fue la tónica del partido: la fricción. Boca logró sobre el final la victoria, sin sobrarle nada, y viajará con la mínima ventaja a Asunción. Si gana, podría verse con River en semifinales.
Gago y Dos Santos en una acción que fue la tónica del partido: la fricción. Boca logró sobre el final la victoria, sin sobrarle nada, y viajará con la mínima ventaja a Asunción. Si gana, podría verse con River en semifinales.
Al igual que con Deportivo Capiatá, otro equipo paraguayo volvió a complicar a Boca. Sin embargo, esta vez fue con final feliz. En un partido con más fricción que emociones, el equipo de la ribera derrotó por 1-0 a Cerro Porteño, en la Bombonera, y le alcanzará con un empate el próximo jueves en el partido de vuelta, en Asunción, para avanzar a las semifinales de la Copa Sudamericana.

Con muy poco, el conjunto paraguayo, conducido por Leonardo Astrada, se las ingenió para embarrarle el partido a Boca. Si bien tomó tibiamente la iniciativa, con las proyecciones del chileno José Fuenzalida, el jugador más participativo en el primer tiempo, y la movilidad de Marcelo Meli, el local apenas concretó algunas aproximaciones.

Un remate de media distancia de Meli a los 23 minutos, tras un pase atrás de cabeza de Fuenzalida y otro disparo desde lejos del volante chileno a los 41, ambos bien controlados por el arquero Diego Barreto, fueron las chances con las que contó Boca en ese primer capítulo.

Por el lado de Cerro Porteño, apenas tuvo una ligera aproximación con un remate de Oscar Romero que salió desviado, en lo que fue una de las pocas jugadas en ofensiva. El conjunto paraguayo se agrupó bien en defensa, juntando la línea de mediocampistas con los defensores, con los zagueros Víctor Mareco y Bruno Valdez como baluartes.

En el complemento, Rodolfo Arruabarrena metió mano en ataque con los ingresos del Burrito Martínez y de Emanuel Gigliotti. Y a los 19 minutos casi logra abrir el marcador. El exdelantero de Vélez asistió a Andrés Chávez, cuya definición fue tapada por Barreto. Obligado por el empate y empujado por su gente, Boca se animó un poco más. A los 31 Chávez sacó un fierrazo que salió pegado junto al palo. Y seis minutos más tarde llegó el gol del desahogo: Colazo desbordó por izquierda y Gigliotti la tocó con esfuerzo, con desvío en Mareco incluido. Boca ganó con lo justo y se ilusiona.

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