27 de abril 2009 - 00:00

Boca se acostumbró a no ganar

Todo Rosario Central festeja mientras los jugadores de Boca no lo pueden creer. Boca volvió a perder, en un campeonato en el que está cada vez más atrás en la tabla.
Todo Rosario Central festeja mientras los jugadores de Boca no lo pueden creer. Boca volvió a perder, en un campeonato en el que está cada vez más atrás en la tabla.
A lo habitual que puede arrastrar Central, se le agregaba el rival de turno (Boca) y el regreso de esos hombres que cuentan con un crédito extra ante los hinchas (Miguel Ángel Russo), sólo faltaba para coronar una tarde inmejorable, ganar, sacar tres puntos en esa carrera insaciable por sumar para salvarse del descenso.

Central entendió qué y cómo se jugaba desde el inicio. Inclinó la cancha, obligó a Boca a refugiarse cerca, excesivamente cerca del Pato Abbondanbzieri, aunque paradójicamente se puso en ventaja por un contragolpe manejado magistralmente por Ezequiel González y que terminó transformando en la red Alexis Danelón. Al rato, y sin bajar nada de la presión, Rosario se encontró con la posibilidad del penal que señaló Moreno y Fabianesi.

Abajo en el resultado, las lesiones sufridas, primero la de Noir y luego de Muñoz (ver aparte) y esa sensación que transmite Boca últimamente, de no descubrir desde afuera a que juega, transformaron al partido en un cóctel imposible de digerir para los de Ischia. Boca esta semana pasará a la siguiente fase de la Copa, pero el Clausura ha quedado demasiado atrás para las pretensiones del actual campeón. Boca lleva cinco partido sin ganar (tres empates, dos caídas), en once fechas, sólo marcó goles en cinco y ya llegó a 45 días sin ganar por el torneo local. Muy lejos del objetivo natural de Boca.

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