Objeto social: "Elaboración y comercialización de vinos."
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Nos dice: "Esperamos que los precios de uvas compradas a terceros continúen siendo elevados debido a variaciones climáticas que disminuyeron os rendimientos normales de cosechas esperadas. Esto no permitiría alcanzar en el próximo ejercicio los niveles de rentabilidad obtenidos en ejercicios anteriores". "Seguiremos trabajando por la calidad de nuestros vinos y continuar invirtiendo, a pesar de que se espera una restricción del consumo de vinos en el país". "La sociedad tiene una firme vocación exportadora, por la cual seguirá desarrollando acciones promocionales de relevancia a fin de continuar impulsando el consumo de vinos de nuestra producción en el exterior". Estas palabras (ojalá otras cotizantes, que prefieren callar o apelar a "arcanismos" imitaran su realismo) son especialmente significativas en el marco del periodo contable que acaba de finalizar y no le fue del todo favorable. En la faz industrial la vemos con una merma de 15% en el número de cajas de vino elaboradas, de 15% en las colocadas localmente y 18% en las exportadas. En pesos esto le significó ventas locales por $ 1.186, exportaciones en caja por unos $ 1.300 millones y a granel por $ 4 millones, sumando $ 2.492 millones, 40% más que un año antes. Frente a esto tuvimos costos creciendo 60%, que le dejaron un bruto de $ 1.047 millones 19% mayor al de 2016 (el margen, 42%, es el menor en al menos un lustro). Si bien contiene a 30% el incremento de los gastos y otros, por su magnitud queda con un operativo de $ 421 millones, apenas 5% mayor al de 2016. Sin el espaldarazo de la devaluación 2015 (cobertura mediante le dejo $ 155 millones) pero con mejores números de las asociadas, y tras la mordida del fisco, queda con un neto de $ 296.004.426, 20% menos que lo que ganaba doce meses antes (sin devaluación hablaríamos de un incremento de menos de 10%).
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