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Bogdanovich: “Lo humano cedió ante los efectos”
Peter Bogdanovich estará presente mañana a las 18 en el Bafici, presentando una retrospectiva sobre su obra.
"Habla de un cineasta que cae en la oscuridad tras la muerte de su esposa y no puede conseguir trabajo en Hollywood. Para cuando empieza la película, ya se pasó varios meses buscando una historia para filmar, pero no tiene ninguna y termina en Austria, donde es muy infeliz. Se quiere suicidar y allí escucha la voz del fantasma de su mujer", dijo.
Autor de "Targets" (1968), "¿Qué pasa doctor?" (1972), "Luna de papel" (1973) y "Máscara" (1985), entre otras, Bogdanovich señaló que "me siento muy halagado de que el Bafici piense que mis películas valen una retrospectiva. Me sorprende mucho que alguien en Argentina siga viendo y valorando mi obra. Es como haber tirado una piedra al agua hace muchos años y que las ondas se sigan expandiendo todavía".
"Creo que la humanidad se perdió de las películas y nos quedamos más que nada con los efectos. Increíblemente todavía existen directores que se interesan por el hombre y sus preocupaciones esenciales, como Wes Anderson", agregó. "Las películas estadounidenses se degeneraron con los efectos especiales. Mi padre era pintor y me prohibía leer comics debido a que estaban mal dibujados. Por eso crecí sin que los superhéroes me llamen la atención. Lo más básico de hacer una película es que el espectador suspenda su credulidad. Y las películas de efectos especiales hacen todo lo contrario".
Bogdanovich, que mañana a las 18 dará una charla pública en el Bafici, aseguró que "los films de superhéroes son pura mierda. Me gustan las películas sobre la gente, que indagan sobre distintos aspectos de los seres humanos. En ese sentido, creo que al igual que en el cine, la actualidad del arte en general no es muy buena. Creo que las series de TV después de 'Los Soprano' [donde él interpretó al psicoanalista control de Lorraine Bracco] mejoraron mucho. Están hechas para adultos, mientras que la mayoría de las películas están hechas para adolescentes. Desearía que no fuera así pero lo es".
"Me gusta trabajar rápido. No siento que comprometa nada por subir la velocidad. Lo que aprendí de Howard Hawks, Orson Welles y John Ford fue que no hay que filmar cosas de más, sino sólo lo esencial, por eso en mis films me puedo mover de manera tan rápida. De Hawks y Alfred Hitchcock aprendí el vocabulario y la gramática del cine. Y algunas cosas de dirección haciéndoles preguntas todo el tiempo. '¿Lo único que sabés hacer es preguntas?', me decían. La última vez que vi a Ford se moría en una cama. Había ido a verlo con Hawks. Y apenas entramos, le gritó desde la cama: '¿A vos también te hace todas esas preguntas?'. Creo que eso significaba que les caía bien", recordó.
Tras dirigir su primera obra teatral, Bogdanovich -que todavía vivía con sus padres y soñaba con ser actor- consiguió trabajo escribiendo sobre cine en un diario de Nueva York, dinero con el cual ahorró lo suficiente para viajar a Hollywood, donde buscó sin éxito un lugar en la revista Harpers y conoció a grandes directores como Hitchcock, Hawks y Ford. "Un día, en una discusión sobre cine con un desconocido en un bar, descubrí después que se trataba del editor de la revista Esquire y unos días después lo llamé y le mostré un artículo sobre Hollywood. Lo aceptó y luego me pidió un perfil de Jerry Lewis. Así me encontré por accidente con el hecho de no ser crítico y escribir regularmente sobre cine", dijo.
Se mudó a California sin dinero, con su esposa y su perro, y allí conoció a Roger Corman, que sabía que escribía en Esquire y le ofreció 'guionar' una película juntos: "Aprendí de él la velocidad para el trabajo y la necesidad de mantener la máquina funcionando todo el tiempo. Luego me llamaron del MoMa para curar una retrospectiva de Orson Welles y esa curaduría terminó convirtiéndose en mi primer libro. Entre muchos otros azares -agregó- pude entrevistar a Ford tres semanas en uno de sus rodajes. Aprendí mucho de dirección de un hombre de 69 años a quien todos le tenían miedo y era realmente brillante. Las películas que se hacen hoy no tienen nada que ver con las que él hizo. Aprendí mucho de su actitud y la manera de desenvolverse en el set".


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