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Brasil ama a Dilma pero extraña a Lula
Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff han probado ser una pareja política perfecta. Los elevados índices de popularidad de la actual mandataria no impiden que la mayoría sueñe con un retorno de su antecesor al poder en 2014.
«Queremos a Dilma, vuelve Lula», parece ser el eslogan de casi seis de cada diez brasileños cuando se trata de pensar en las elecciones de octubre de 2014.
De acuerdo con la encuesta del Instituto Datafolha, Lula, quien se retiró en 2010 de la presidencia con el 89% de respaldo popular, es el predilecto del 57% de los brasileños para las elecciones de octubre de 2014.
El 32%, en cambio, sostuvo que se inclina por la reelección de Rousseff, el 6% dijo que ninguno de los debería competir y el 5% no supo responder, dijo el sondeo publicado por Folha.
Lula afirmó recientemente en una entrevista que sólo se presentará en 2014 si Rous-
seff opta por no presentarse a la reelección. El líder del Partido de los Trabajadores (PT), que gobernó entre 2003 y 2010, no pudo presentarse en los comicios de hace dos años porque la Constitución impide más de dos mandatos consecutivos.
La perspectiva del oficialismo y del exmetalúrgico llevó al columnista Josias da Souza a afirmar que con el resultado de la encuesta «la oposición pasó de la enfermería a la sala de terapia intensiva».
Lula, según dijo un portavoz del expresidente, se prepara para en mayo, una vez autorizado por los fonoaudiólogos que lo atienden en la recuperación del tratamiento contra el cáncer, desplegar su carisma popular con un gran objetivo: hacer campaña para que el PT vuelva a la alcaldía de San Pablo en las elecciones municipales del 7 de octubre, con su exministro de Educación Fernando Haddad, que enfrentará a José Serra, del Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB). La encuesta de Datafolha ratificó, también, el buen momento entre la población y la presidenta Rousseff, que había sido adelantada en marzo por otra encuesta de la empresa Ibope.
En su segundo año de Gobierno, la imagen personal y de la gestión de Dilma, delfín político del jefe del Partido de los Trabajadores (PT), está en alza. El 64% respaldó en marzo la acción del Gobierno, contra el 58% de enero, de acuerdo con Datafolha. En marzo se conoció una encuesta de Ibope que le otorgó un 56% de respaldo a la administración como un todo.
Datafolha sostuvo que la popularidad personal de Rousseff es del 68%, contra el 77% registrado por la tradicional encuesta de Ibope.
«Dilma tiene una curva ascendente de popularidad y puede reducir esa desventaja en relación con Lula si se mantiene esta trayectoria», dijo el director de Datafolha, Mauro Paulino.
El sondeo dejó también reflejado que las llamadas clases tradicional y altas, que siempre combatieron al PT, entre la actual presidenta y Lula optan por la primera mujer al frente del Estado.
Entre los electores con renta superior a los 3 mil dólares, Rousseff tiene el 48% de apoyo contra el 45% de Lula. Entre los que tienen nivel superior, el 42% optó por Rousseff, economista, y el 41% por Lula, exobrero metalúrgico.
Los números para Rousseff son superiores a los registrados por Datafolha en el primer mandato de Lula, cuando transcurrido el mismo tiempo de gestión alcanzó un 38% en 2004 y un 55% en 2007.
Voto de confianza
El expresidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), del PSDB, tuvo en 1996 el 30% de apoyo a su gestión.
Para Rousseff, hubo un voto de confianza: Datafolha preguntó a los entrevistados sobre un escenario como en 2010, cuando derrotó por el 55% al 45% al opositor Serra. El número de personas que votaría hoy en Rousseff subió al 68%.
En términos económicos,
la población consultada por
Folha de Sao Paulo redujo su temor a la inflación, contrariando a los medios privados, que sostienen que la baja tasa de interés de los bancos puede presionar los precios. En febrero el 51% temía a la inflación. En abril, es el 41%.
El expresidente Lula, de 65 años, está prácticamente fuera del escenario político desde octubre pasado, cuando le detectaron un cáncer de laringe que desapareció en marzo, luego de tres ciclos de quimioterapia y decenas de sesiones de radioterapia.
Agencia ANSA


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