El mercado estaba esperando la medida y reaccionó en consecuencia: tras el recorte de subsidios al consumo de luz y gas, las acciones de las principales empresas energéticas registraron una fuerte suba, en una jornada en la que el índice Merval se desplomó un 2,63%. Pampa Energía (dueña de las distribuidoras eléctricas Edenor y ENEL, de varias usinas generadoras y de la transportadora Transener) cerró un 2,08% por encima de la cotización del día anterior. Quizás esto que pasó un día en que el Gobierno les reduce a esas empresas una parte importante de sus ingresos resultó llamativo. Sin embargo, los inversores parecen haber reconocido con sus compras una futura gradual liberación de las tarifas de un sector que tiene sus precios casi congelados hace una década, con algunos retoques en el medio. La apuesta de esos inversores de acciones energéticas sería a un sector menos controlado, quizás con una tarifa diferencial para los sectores más humildes. Marcelo Mindlin, CEO de Pampa, parece creer lo mismo: «La medida adoptada por el Gobierno es un paso adelante hacia la equidad social». Edenor pide desde hace tiempo «tarifa social».
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