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Cadena de dramas algo forzada pero efectiva
En la inmensa planicie semidesértica, hay un foco de incendio. En la ciudad húmeda y fria, una mujer elegante manda a sus empleados y se deja mandar por desconocidos.
En el campo sembrado, cae una avioneta ante los ojos de una niña. En la entrada del cementerio, un joven de luto y una chica que ha perdido la madre se miran con culposo e inevitable interés. Cuatro historias se van encastrando hasta formar una sola, que incorpora tres generaciones, y donde una misma persona, una mujer, tiene dos nombres y entrega por lo menos tres imágenes distintas de sí misma.
Cosa amarga, ella deberá redimirse de los pecados que ha cometido desde que, con una actitud irreflexiva decidió castigar los pecados de su madre, y, luego, evitar que los mismos se repitieran en otra persona y otras situaciones. Hace mucho que se viene castigando extrañamente por eso. Semejante asunto podría explicarse de modo más claro y sencillo, pero, como es su costumbre, el guionista Guillermo Arriaga («Amores perros», «21 gramos», «Babel», etc.), ahora también director, ha querido enredarlo todo, combinar los tiempos en un ida y vuelta más o menos acronológico, informarle de a poco al espectador, y cuando éste ya entiende cómo viene la mano, darle también de a poco los detalles de algunas situaciones clave, necesarias para hilvanar por entero el relato, o explicar medianamente ciertos comportamientos retorcidos de la protagonista.
Si la explicación final logra justificar tanto enredo y tanto drama, que incluye dos muertes, familias desgarradas, seres cercanos abandonados, etc., eso ya corre por cuenta de cada espectador. Habrá quien considere que ésta es una historia algo forzada, habrá quien se deje llevar con gusto por la fuerza y la angustia de sus situaciones, o por el mismo enredo del libro y la elegancia con que ha sido expuesto.
En lo que todos estarán de acuerdo, es en apreciar las intensas, dolorosas caracterizaciones de Charlize Theron y Jennifer Lawrence, y la más interesante y sutil de Kim Basinger, que sigue siendo atractiva hasta cuando le está dando de comer a las gallinas (su rol es de un ama de casa de Nuevo México, secretamente enganchada con un mexicano, papel a cargo del portugués Joaquim de Almeida, un tipo suertudo).


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