Luego de que peligrara la tregua, la noche del miércoles, por el lanzamiento de cohetes desde Gaza y los ataques aéreos israelíes en respuesta, Hamás y el Gobierno de Benjamín Netanyahu respetaron a rajatabla el acuerdo por cinco días alcanzado en Egipto.
La calma renovó la expectativa de que palestinos e israelíes puedan alcanzar un cese de hostilidades duradero, algo que reclamaron unos 10.000 ciudadanos en Tel Aviv ayer.
Todavía hay "esperanzas reales de llegar a un acuerdo", afirmó Jalil al Haya, dirigente de Hamás, si bien precisó que para ello Israel "debe dejar de jugar con las palabras".
Las dos partes se dieron hasta el martes a primera hora para negociar y trascendió que estarían dispuestas a buscar un acuerdo que confíe a la Autoridad Palestina, reconciliada hace poco con Hamás, la responsabilidad de futuras negociaciones y de las fronteras de Gaza.
No obstante, las posturas de ambos bandos son difíciles de conciliar. El Gobierno israelí reclama la desmilitarización de la Franja de Gaza mientras que los grupos islamistas exigen "un levantamiento definitivo y permanente del bloqueo" impuesto hace siete años al enclave palestino y una salida al mar.
Paralelamente a las conversaciones en El Cairo, el Ejército israelí se mostró ayer preparado ante cualquier eventualidad.
En tanto, otra protesta transcurrió en Tel Aviv en solidaridad con los residentes de las localidades próximas a Gaza para reclamar una respuesta fuerte contra los cohetes de Hamás.
| Agencias AFP y EFE |

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