27 de enero 2016 - 00:00

“Casi todo lo que se escribió sobre el género es falaz”

Benedetti: “Muchas historias del tango ofrecían una historia edulcorada, más anecdótica que documental, con exceso de adjetivación, donde todos habían sido grandes”.
Benedetti: “Muchas historias del tango ofrecían una historia edulcorada, más anecdótica que documental, con exceso de adjetivación, donde todos habían sido grandes”.
"Al tango le están faltando compositores y poetas, sobre todo cuando mucha gente, y en especial gente joven, ha descubierto las milongas, donde va a bailar tango", afirma Héctor Benedetti, de quien acaba de aparecer "Nueva historia del tango. De los orígenes al siglo XXI", publicada por editorial Siglo XXI. Benedetti es un periodista que ha mezclado la literatura de ficción -donde está su novela "Un astrolabio árabe", los cuentos de "El pueblo de metal" y los relatos de "Las musas extravagantes"- con rigurosas investigaciones sobre historia y análisis de la música popular argentina, que llegaron a los libros en "Las mejores letras de tango", "Las mejores anécdotas del tango" o, entre otros, "Gardel en 1912, historia de sus primeras grabaciones", que lo ha hecho miembro del Centro de Estudios Gardelianos. Dialogamos con Benedetti sobre su nuevo libro y sus proyectos en narrativa.

Periodista: ¿Cómo fue que pasó de la literatura, de la novela y el cuento a la investigación del tango?

Héctor Benedetti:
Fue al revés. Mi interés fue primero por el tango. A los 20 años tuve la oportunidad de comenzar a escribir sobre el tango en medios periodísticos, y de publicar algunos libros sobre el tema. Pero quería escribir algo totalmente distinto, y así nació "Las musas extravagantes", que es una transición entre mis escritos sobre tango y los de ficción. Son biografías ficcionadas de personajes que no siempre pasaron a la historia del tango pero que estuvieron ahí, por ejemplo el Negro Raúl, el hombre que tenía la máquina de hacer llover, o la Pulpera de Santa Lucía. Personajes que tuvieron existencia real y que algunos tangos o valses los mencionan. Los aproveché a semejanza de Marcel Schwob en "Vidas imaginarias" o del Borges de "Historia universal de la infamia" para hacer unas biografías con mucho de ficción. De ahí pasé a la pura ficción en los cuentos de "El pueblo de metal" y a la novela "Un astrolabio árabe", que no tiene nada que ver con el tango. Es una especie de thriller sobre un arqueólogo que hace un descubrimiento accidental que después no puede probar. Pero, en realidad, el tango nunca estuvo ausente, y menos aún cuando se me dio la oportunidad de poder ofrecer en un nuevo libro mi forma de ver y de historiar el tango. Eso me devolvió a la investigación, al estudio, a volver a pensar sobre nuestra universal música porteña.  

P.: ¿En qué es nueva su "Nueva historia del tango"?

H. B.:
Muchas historias del tango venían contando no sólo siempre lo mismo sino que además lo contaban de manera falaz. Ofrecían una historia edulcorada, más anecdótica que documental, con exceso de adjetivación, donde todos habían sido grandes. El ilustre Darienzo, el magnífico Troilo, el egregio Biaggi, el genial Piazzolla, todos así. Cosas que dichas de ese modo restan voluntad crítica. Entonces quise, y por eso es una nueva historia del tango, interpretarlo como un movimiento más que como una sucesión de biografías de seres aislados, independientes del contexto musical y social de su época como, por lo general, se lo había hecho hasta ahora. Yo veo al tango como un movimiento artístico con cambios graduales y complejos. Y trato de hacer una crítica ecuánime, donde cada uno de los que hicieron un aporte ocupa su justa posición, y no que por las simpatías que se pueda tener por un intérprete se lo exalte cuando en realidad su incidencia histórica ha sido nula.

P.: Su libro parte de la frase de Borges "el tango crea un turbio pasado irreal". ¿No será que a todas las músicas, y más si son un emblema nacional, se les inventa un pasado ilusorio?

H.B.:
Lo curioso es que Borges escribe eso en los años 50, y ya por esa época el tango se había reinventado a sí mismo varias veces. Acaso la reinvención más dramática ocurre en 1936 cuando se publica "La historia del tango", que está considerado como el primer libro sobre el tango, que publican los hermanos Héctor y Luis Bates, famosos como autores de radioteatros, que no dejaron error sin cometer. Me recuerda el libro de Giorgio Vasari con biografías de artistas del Renacimiento, "Vida de los mejores arquitectos, pintores y escultores italianos". Había sido alumno de ellos, los había conocido, y no se le podía creer nada, inventaba todo. Los Bates también. Despachan medio siglo del tango en las pocas páginas iniciales, Y allí ponen todos los clichés que después van a ser repetidos una y otra vez, y el grueso del libro acumula los reportajes que ellos hacían en radio y después publicaban en revistas como "Sintonía" y "Antena". El primer tomo está dedicado a los compositores, y el segundo, que iba a estar dedicado a los intérpretes, nunca salió. Ese libro es dramático porque se transforma en la fuente de donde muchos van a tomar información. Una información que nadie se preocupó por cuestionar, en ir a ver si era cierta en los documentos de la época, en revisar la prensa para confirmar los datos, en revisar los edictos de policía necesarios o ver algo tan importante como cuál era el sistema laboral de una orquesta o un cantante. Ya en los años 20 había que ser muy profesional para subsistir en el mundo del tango. La leyenda de alguien que se acerca a Gardel y le pide: Carlitos grabame esta letra, y él iba y la grababa, no pasa de leyenda. El tango era un trabajo artístico muy cuidadoso, muy profesional, muy serio. Las orquestas en los 40 eran cooperativas con balances a fin de año, no un grupo de amigos que se juntaban a tocar. El tango era un negocio muy redituable en un medio muy competitivo.

P.: ¿Qué libro descartó la mitología de los Bates para mostrar la historia real del tango?

H.B.:
Muy tardíamente, a fines de los 70, un monumental trabajo del Instituto Nacional de Musicología Carlos Vega, realizado por investigadores conducidos por Jorge Novati. Es una obra rigurosa, difícil, académica que pone en alerta sobre clichés inventados, como que al comienzo el tango se bailaba entre hombres o estaba en línea directa con la música africana, cuando en realidad tenía influencia de danzas nativas y sobre todo de danzas europeas de moda, y con la transformación decisiva que provoca la inmigración.

P.: ¿Qué hay de cierto en la marginalidad inicial del tango?

H.B.:
El famoso tango orillero duró muy poco, enseguida los estratos más elevados lo adoptan, lo disfrutan, lo componen, lo bailan y lo llevan por el mundo. Por un lado era música de lupanar socialmente inaceptable, pero puertas adentro era muy practicado. En las casas pudientes donde había un piano, la niña de la familia tocaba tangos, y hasta podía componerlos. Hay compositoras de tango a fines del siglo XIX, como la aristocrática baronesa Eloísa d'Herbil de Silva que fue pianista, compositora y pionera del tango.

P.: ¿Cómo ve el tango hoy?

H.B.:
El tango prácticamente desde su nacimiento ha tenido ciclos de auge, de mucha producción, seguidos de períodos de amesetamiento, donde sigue por inercia, luego viene la decadencia y la reformulación. Ocurrió a fines del siglo XIX, en la década del 30, en los 50 y 60, y ahora estamos siendo llevados por un viento de cola que hubo con el resurgimiento en la década del 90. Todavía está en un momento exitoso, con un renacimiento atípico que llegó a través del baile. Mucha gente joven lo descubre como un baile atractivo, sensual, con una escritura coreográfica de pasos. Se repite lo que había ocurrido mucho tiempo en Europa, cuando se descubre la novedad de que es un baile de pareja abrazada. A través del éxito que tienen los espectáculos de tango en el exterior, retorna validado, con gran afluencia a las pistas de baile. Es así como en la producción hubo gran resurgimiento de orquestas, una renovación de cantantes pero un escaso repertorio nuevo. Y se produce un acercamiento inesperado. En los años de esplendor del rock nacional, en los años'70 y 80, el tanguero de la barra era un bicho raro, de pronto eso cambia. Los rockeros se interesan cada vez más en la tradición del tango, algo que no se dio en el tanguero puro, que difícilmente acepta el ambiente del rock. No hubo reciprocidad, eso que lo hubo con otras músicas. La orquesta de Canaro tiene discos que son de un lado tango y del otro jazz. Gardel tiene temas folklóricos, de ritmos internacionales, españoles, colombianos. Piazzolla actúa con Gerry Mulligan. Sí, pero el tango no tuvo esa permeabilidad que tuvieron otras músicas. En Estados Unidos, España, Italia, Francia, artistas muy destacados tenían en su repertorio una cantidad impresionante de tangos hechos a su manera pero que no dejaban de ser tangos. Acaso nos faltó eso. Creo que el tango hoy necesita alguna renovación, que tal vez tenga que ver con la falta de composiciones. Hoy las milongas, el lugar donde se va a bailar, son muy exitosas, pero son reacias a la música en vivo. Es difícil el lugar con una orquesta tocando donde la gente vaya a bailar, como era décadas atrás. Es con grabaciones, y siempre con las mismas. Creo que debería haber una renovación del repertorio. Tal vez hacia algo más moderno, tal vez con un retorno a las fuentes clásicas, pero que tendría que haber producción en ese sentido. Así como la hay de orquestas, cantantes y bailarines, también la tendría que haber en las letras. Al tango le están faltando compositores y poetas. Los hay por supuesto. Y siempre ha habido cruces de un género musical a otro. Enrique Cadícamo, entre otras cosas, escribió un rock. Mucha gente no sabe que aquel tema "tienes eso, eso, eso" de los TNT era de Virgilio y Homero Expósito. Eran profesionales y tenían inspiración, talento, y conocían el negocio.

P.: ¿Qué está escribiendo ahora?

H.B.: Vuelvo a la ficción. Estoy terminando un libro de relatos de literatura fantástica, con una falsa mitología bonaerense, "Cuentos para una noche en la estación Fulton", que era una estación que ya no existe en el ramal que iba de Tandil a Necochea.

Entrevista de Máximo Soto

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