22 de mayo 2009 - 00:00

Cassandra, la calidad templada

El primer recital de Cassandra Wilson en el Gran Rex desfiló por muchos estilos y fue valioso, aunque algo contenido.
El primer recital de Cassandra Wilson en el Gran Rex desfiló por muchos estilos y fue valioso, aunque algo contenido.
Actuación de Cassandra Wilson (voz). Con Herlin Riley (batería), Reginald Veal (contrabajo), Lekan Babalola (percusión), Marvin Sewell (guitarras) y Jonathan Batiste (piano). (Gran Rex, 20 y 21 de mayo).

La vida de Cassandra Wilson está signada por el jazz. Nació hace 53 años en Jackson, Mississippi, y las primeras referencias sobre esa música llegaron de la mano de su padre, un contrabajista y guitarrista de jazz y blues. No es raro, entonces, que ella comenzara a formarse -en el piano, la guitarra, la voz- desde muy pequeña, ni que años después terminara casándose con un saxofonista de jazz.

Vivió en New Orleáns y en 1982 se instaló en Nueva York. Trabajó con Dave Holland, Abbey Lincoln y Steve Coleman, y grabó su primer álbum solista en 1985, todavía con una fuerte influencia estilística de Betty Carter. Pero aunque siguió grabando discos -lleva editados una veintena hasta la fecha- su reconocimiento internacional llegó en los años '90, cuando empezó a moverse en el terreno de la fusión, mezclando jazz con blues, country con música folk, rythm & blues con rock y hasta con música brasileña. En la actualidad está en el podio de las cantantes mejor reconocidas y más taquilleras en este rubro que, muy genéricamente, puede seguir llamándose jazz.

En Buenos Aires -son pocos los que logran escapar a la crisis general- no tuvo la convocatoria esperada, y quizá dos Gran Rex, una sala con más de 3000 localidades, fue demasiado para los tiempos que corren. Pero, independientemente de eso, Wilson cumplió; aunque a lo mejor un poco contenida si se lo compara con lo que sucede en sus discos y videos.

El repertorio fueron unas pocas piezas trabajadas con espíritu jazzístico, con espacio para los músicos y muchos momentos para la improvisación. El show pasó por muchos estadíos estilísticos: el jazz más tradicional, el bebop, el tumbao latino -es muy significativa la presencia del percusionista yoruba/nigeriano Lekan Babalola-, el blues, el rythm & blues y hasta el bolero, en ese campo se podría incluir la manera que elige para interpretar «A Day in the Life of a Fool», la versión en inglés del clásico «Orfeo Negro» de Luis Bonfá. Hubo varias canciones de su premiado disco «Liberty»: el eterno «Caravan», «Sleepin' Bee», «St. James Infirmary», «Dust my Broom», el citado «A Day...». Se agregaron unos pocos títulos publicados anteriormente. Y todo sucedió con profesionalismo en ella y en sus compañeros, con solvencia, con suficiencia; pero a lo mejor faltó un poco más de entusiasmo.

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