Ya desde el montaje, el arte y el espectáculo se confunden en la muestra del italiano Maurizio Cattelan en el Guggenheim, la más convocante estos días en Nueva York.
Nueva York - La muestra más convocante en estos días es «Todo», del italiano Maurizio Cattelan, una figura clave del arte actual que desde la década del 80 viene escalando posiciones. No obstante, y a pesar de haber llegado a la cumbre, el artista ha decidido abandonar su promisoria carrera. Anunció su retiro y dijo que no quiere convertirse en «un tonto sin ideas». Pero lo cierto es que, a la hora de planear una retrospectiva que suscita el mayor interés del público neoyorquino, difícil de conmover, porque lo ha visto todo, no le faltaron ideas. El arte y el espectáculo se confunden en la muestra.
El montaje de las 130 obras, insólitamente suspendidas desde la cúpula del edificio circular de Frank Lloyd Wright, es escenográfico. Los vívidos personajes de Cattelan aparecen atados con sogas y ocupan el espacio aéreo del Museo, los visitantes los descubren a medida que ascienden por la rampa. El artista le propuso al Guggengheim suspender las obras «como si fuera la ropa puesta a secar».
Su hiperrealismo resulta escalofriante.
A.M.Q.
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