2 de octubre 2012 - 00:00

Cauquelin pasa revista a la teoría

Cauquelin pasa revista a la teoría
«Las teorías del arte», un ensayo de la francesa Anne Cauquelin, docente y directora de «La nueva revista de estética», es el último libro que la editorial Adriana Hidalgo incorporó este año a la Colección «Los sentidos». El texto de Cauquelin aborda el universo teórico que gira alrededor del arte, cuestiona el papel que le cabe a las diversas teorías que desde hace siglos lo acompañan, inciden en la percepción y la producción, o «envuelven» las obras. Así explora el nacimiento del «hombre teórico» (Sócrates), describe el «cortejo lleno de ruido y furor poético» de la teoría dionisíaca, analiza a Platón y su abordaje más o menos directo al tema del arte. Cauquelin considera «ambiental» la teoría de Platón y de otros filósofos de la esfera metafísica (Plotino, Santo Tomás de Aquino), ya que su intencionalidad no está específicamente dirigida al arte. Y cuando plantea el cuestionamiento hegeliano sobre la muerte del arte, deja traslucir sus ideas, dice que es «un tema muy del gusto de quienes desprecian el arte contemporáneo».

A diferencia de otros autores franceses, Cauquelin es didáctica, aclara cualidades como la «distancia» que acompaña a la ficción, o la «verosimilitud», que no necesariamente persigue la verdad en asuntos ficticios como el arte. Se trata de cuestiones sencillas que facilitan la lectura y atrapan poco a poco al lector, con un enfoque tan personal como atractivo. Acaso el mayor aporte teórico de Cauquelin sea el de desbrozar el camino de las ideas y catalogar lo que denomina «rumor teórico», el «ruido de fondo» generado por los «opinadores».

La autora pone al descubierto la gente que «dice no saber nada de arte» pero que habla sin conocimientos o, mejor dicho, con retazos de teorías. Deja al desnudo el absurdo de los lugares comunes que, como un lastre, arrastran varias teorías. Pone ejemplos como Nietzsche o el romanticismo, de donde el vulgo deduce: «El artista es un genio insólito, por encima del bien y del mal». Con este material que a veces se contradice o se usa de modo oportunista, se conformó a través de los milenios una amalgama sólida como la roca. Cauquelin observa que, sobre este material al parecer indestructible, «como un templo, se erige nuestra inquebrantable creencia en el arte».

A.M.Q.

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