8 de mayo 2012 - 00:00

Céline Boudis: Salinger como punto de partida

Céline Boudis: «Koltés escribió está obra a pedido de un director y, como era un niño salvaje, después hizo lo que quiso».
Céline Boudis: «Koltés escribió está obra a pedido de un director y, como era un niño salvaje, después hizo lo que quiso».
Es francesa pero sus erres suenan casi porteñas (uno de los beneficios de haber vivido en Buenos Aires entre los 12 y 16 años). La actriz Céline Boudis,está casada con el cineasta Santiago Otheguy («La León»), es productora de la compañía Lheliotrope y co-equiper de su director y fundador, Paul Desveaux). Dirigida por él, Boudis ya incursionó en el circuito teatral porteño con la comedia de Rémi De Vos «Hasta que la muerte nos separe», estrenada en El Camarín de las Musas en 2009, y donde compartió elenco con Mirta Busnelli y Javier Lorenzo.

El domingo 13, a las 19, se presentará dentro del elenco de «Sallinger» (la alteración del apellido del famoso autor se explica más adelante), una pieza poco conocida de Bernard-Marie Koltès, que subirá a escena en la sala Casacuberta del Teatro San Martín. En ella, este gran dramaturgo francés que murió de sida en 1989 a los 41 años logró recrear, con su peculiar estilo, varios temas y personajes literarios del escritor norteamericano Jerome David Salinger (1919-2010), autor de «El cazador oculto», una de las novelas de culto que más influencia ha tenido en la literatura moderna.

La pieza de Koltès fue dirigida por Desveaux en su versión original de dos horas y cuarto, con traducción de Violeta Weinschelbaum. Completan el elenco Lucrecia Capello, Roberto Castro, Martín Slipak, Ana Pauls, Francisco Lumerman, Luciana Lifschitz y Diego Starosta (este último en reemplazo de Javier Lorenzo, quien la semana pasada sufrió una fractura durante un ensayo general).

Periodista: «Sallinger» comienza con el suicidio de un joven de gran inteligencia y talento, llamado «el Colo», a quien sus hermanos adoraban ¿Qué papel tiene en la obra?

Céline Boudis: Soy la viuda que llega a Nueva York a reclamar sus derechos. Su marido se pegó un tiro a su regreso de la Guerra de Corea. Pero ella considera culpables de su muerte a los padres y hermanos de él. La acción transcurre en Nueva York, en los años 70.

P.: ¿Cuánto de Salinger hay en esta pieza de Koltès, además de su consabido rechazo a la guerra?

C.B.: Koltés escribió está obra a pedido de un director y, como era un niño salvaje, dijo: «sí, sí, sí». Pero después hizo lo que quiso. Uno puede encontrar algo de Salinger en estos largos monólogos que, gracias al ritmo que le imprimió Desveaux, adquieren gran tensión y dinamismo. También hay diálogos poéticos que traslucen una abierta crítica a la idiosincrasia norteamericana y a su agresiva política bélica.

P.: La obra reelabora el mundo de la familia Glass, una familia muy neurótica -presente en varios libros de Salinger- e integrada por ex niños prodigio cuya sed de trascendencia espiritual les impide insertarse en el mundo.

C.B.: Todo eso está presente, pero Koltès se despega del relato, altera a los personajes, les cambia los nombres. No sigue una historia lineal con principio y fin. Cuenta algo profundo que podría existir en un mismo tiempo y espacio. Hay un cruce permanente entre presente y pasado y el Colo está siempre en escena. Es su personaje de gran complejidad, con una partitura emocional muy amplia y su suicidio provoca resonancias y confesiones muy fuertes en cada miembro de su familia.

P.: ¿Por ejemplo?

C.B.: La hermana que también quiere elevarse para «percibir las luces esenciales» en realidad es una chica que nunca pudo salir de la casa y, cuando sale al mundo, se quiebra. Luego está el hermano menor que va a ser llamado para ir a la guerra. Una guerra que no se especifica cuál es, porque aquí se trata de una ciudad fantasmagórica. No se buscó un plano de realidad. Aunque está clarísimo su mensaje antibelicista.

P.: ¿Hay un discurso más político que en sus obras posteriores?

C.B.: No sé si en esta obra de 1977 se pone más político. Me parece que lo fue siempre. Eso también se ve en «Combate de negro y perros», «En la soledad de los campos de algodón» o «La noche antes de los bosques» (estrenada en 2010 con el protagónico de Mike Amigorena). Toda su obra denota una postura social muy fuerte y muestra las relaciones humanas como una lucha de poder. El trató de pensar el mundo a través de una escritura marcadamente poética. No escribió sobre él ni sobre su historia familiar, a diferencia de otros autores franceses.

P.: ¿A qué se debe la modificación del apellido de Salinger?

C.B.: Fue idea del editor, alterarlo con una doble ele. En parte para tomar distancia del origen literario de este material, y también para evitarse algún posible reclamo por derechos de autor dado que J. D. Salinger, además de vivir oculto y odiar toda clase de publicidad, era muy celoso de su obra narrativa. No quiso que nadie llevara sus libros al cine, al teatro o a la televisión.

P.: ¿Y qué van encontrar en Koltès los fans de «Nueve cuentos», «Franny y Zooey» y demás títulos de Salinger?

C.B.: Yo les aconsejaría que no busquen similitudes, ni con sus personajes, ni con las situaciones. Tal vez así encontrarán algo.

Entrevista de Patricia Espinosa

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