26 de octubre 2009 - 00:00

Cine argentino, estilo italiano

Una imagen del encuentro de productores argentinos y europeos durante las jornadas de Roma.
Una imagen del encuentro de productores argentinos y europeos durante las jornadas de Roma.
Roma - En marzo de 1890, con 20 días de vida, una criatura abandonada fue anotada en la Casa de Expósitos de Buenos Aires, y seis años más tarde adoptada por un matrimonio inmigrante de entre los miles de italianos que se afincaban en la Boca por aquellos tiempos: el niño recibió, fonéticamente adaptado al español, el apellido Quinquela, y junto con Juan De Dios Filiberto, Fortunato Lacámera y el «artista renacentista» uruguayo Santiago Stagnaro, muerto a tan temprano edad, formó parte de la irrepetible bohemia de La Boca de las primeras décadas del siglo pasado (aquel ambiente que, artificiosamente, procuró recrear Coppola en la imaginaria Buenos Aires contemporánea de su «Tetro»).

El director Juan Bautista Stagnaro («Casas de fuego») junto con el productor Jorge Poleri («La república perdida») entusiasmaron a numerosos productores europeos con este proyecto de film durante la primera jornada de coproductores organizada, en el Festival de cine de Roma que acaba de concluir, por la Regione Roma-Lazio, que este año dedicó a la Argentina el sitial privilegiado en esta rueda de negociaciones, a través de la Buenos Aires Comisión de Filmaciones que depende del ministerio de Desarrollo Económico de la Ciudad.

«El proyecto Oesterheld», presentado por Gianfranco Quattrini a través de «Historias cinematográficas», es otro de los proyectos que se barajaron sobre la mesa: Quattrini, quien también acercó este año al Festival otras dos propuestas de largometrajes, lo define como «una tragedia familiar, la historia de un artista y de un padre que pasó a la clandestinidad para pelear contra la dictadura militar que le quitó la vida de sus cuatro hijas. Pero lo más interesante de esto, además, fue que el mismo Oesterheld predijo el destino de la nación en su novela gráfica El eternauta, escrita 20 años antes de que se abatiera esta tragedia sobre la Argentina».

Juan Vera, productor ejecutivo de «Patagonik», expone su propia carpeta ante los eventuales coproductores: «No pasarán» es la historia, muy conocida en Italia, de María Soledad Rosas, la joven argentina de 24 años proveniente de una familia de posición acomodada, que se suicidó en una comunidad piamontesa de recuperación de drogadictos mientras cumplía un arresto domiciliario por su militancia en una agrupación anarquista. Los carabineros la habían detenido por sus presuntos vínculos con el grupo «ecoterrorista» Lupi grigi (Lobos grises), al que pertenecía su pareja Edoardo Massari. «Soledad era miembro del movimiento squatter (tal como se denomina en Italia a los ocupas) y allí descubrió el arte, la solidardiad y la violencia que puede provocar el Estado», según la define el libro, que no deja claro si su muerte fue efectivamente por suicidio o asesinato.

Las jornadas de coproducción, que se realizaron en un colmado salón del hotel Majestic sobre la Via Veneto, son la vía a la forma más flexible, y posible, que hoy encuentra una industria aquejada por la crisis global como el cine. Los acuerdos, mediante su dinámica, se formalizan únicamente entre privados que además de buenas historias buscan buenos negocios, ya que el estado --las regiones en este caso, Roma y Buenos Aires-- no participan con fondos propios sino que su fin es promover y dar marco a los convenios.

Cristina Priarone, titular de la Regione Roma Lazio, dijo a este diario que «las afinidades culturales entre Italia y la Argentina, al igual que el año pasado con Brasil, contribuyen a facilitar la posibilidad de coproducir. Según lo que estpoy observando, son muchas las historias que pueden interesar no sólo a ambas naciones, sino también a toda la comunidad europea. En cambio, hace dos años, cuando los encuentros estuvieron dedicados a la India, esas afinidades fueron un poco más complicadas de establecer».

Ana Aizemberg, titular de la Buenos Aires Comisión de Filmaciones, señaló por su parte que las actuales jornadas son apenas el inicio de un marco de acuerdo permanente. «La importancia de esta llegada a Roma no termina en este primer encuentro, sino que proyecta a consolidarse sin solución de continuidad. El año pasado, Roma hizo la misma invitación que este año hizo a Buenos Aires, y en estos días acaba de firmarse entre San Pablo y Roma un acuerdo definitivo a través de productores privados. Nuestra meta está orientada en la misma dirección. Además, hay que pensar en que nuestros socios no serán únicamente los italianos, sino que la entidad regional Roma-Lazio está vinculada en el CRC (Capital Region For The Cinema) con otras tres regiones europeas: Île de France, Berlín y Madrid, de modo tal que nuestro futuro acuerdo, además de Italia, será con Francia, Alemania y España, lo que obviamente amplía la base temática para las historias y guiones que puedan presentarse en el futuro».

Según Aizemberg, el objetivo principal de la flamante Comisión del gobierno porteño (creada a mediados de este año) no será sólo el de la promoción de Buenos Aires como escenario de rodajes, sino la de atraer inversores al país a través de «una política más creativa que simplemente la de armar las locaciones».

Los vínculos entre la Ciudad y el Incaa son, según su visión, también son flexibles y creativos, y tendrán en noviembre, durante la celebración del primer mercado argentino de films Ventana Sur (que organiza el Incaa con el apoyo del Festival de Cannes) un primer punto de confluencia.

Premios

El Festival de Roma concluyó el pasado viernes con un Palmarès que distinguió, como mejor película, a la danesa «Broderskab» («Hermandad»), opera prima del ex fotógrafo de moda Nicolo Donato, una película sobre dos militantes neonazis que descubren su propia homosexualidad. El jurado, presidido por Milos Forman, otorgó el Marco Aurelio de Plata como Mejor Actriz a Helen Mirren por su papel como la condesa viuda de Leon Tolstoi en «The Last Station», y Mejor Actor fue el italiano Sergio Castellitto por «Alza la testa».

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