25 de febrero 2009 - 00:00

Cineastas rusos contra Mijalkov

Nikita Mijalkov, el director ruso más famoso en Occidente y el más odiado por sus colegas, que lo denuncian por trabajar para el Kremlin y perjudicarlos.
Nikita Mijalkov, el director ruso más famoso en Occidente y el más odiado por sus colegas, que lo denuncian por trabajar para el Kremlin y perjudicarlos.
Moscú - Siempre en voz baja, los cineastas rusos han venido quejándose hasta ahora del exceso de influencia del Kremlin en el sector. Por eso, supone casi un giro democrático el hecho de que los realizadores de este inmenso país hayan derrocado al progubernamental Nikita Mijalkov como presidente de la sociedad de cine. La revuelta contra el director de 63 años, ganador del Oscar a la mejor película extranjera por «Sol ardiente» (1994), pone de manifiesto que una parte de la élite cultural rusa quiere comenzar de nuevo. Pero Mijalkov se resiste.
En Rusia es una leyenda viva. Pero también tiene fama de déspota y autoritario. Por eso, sorprende aun más la operación «cambio de poder»: en diciembre de 2008 se reunieron en Moscú 380 de los 4000 registrados en la Academia de cineastas. Éstos eligieron a Marlen Husyev como nuevo presidente, pero Mijalkov dio la alarma en el Ministerio de Justicia. Moscú declaró ilegal la elección y amenazó con disolver la Academia. Desde entonces, la disputa jurídica sigue su curso.
Las autoridades miman a Mijakov ya que mantiene muy buenas relaciones con el jefe del gobierno, Vladimir Putin, señala el politólogo Stanislav Belkovski en la revista rusa «The New Times». Y el propio Putin es quien controla la promoción del cine en Rusia. Según dijo en una entrevista con «Kommersant», el objetivo de Mijalkov es «influir en los espectadores». Pero sin mucha crítica social.
Mijalkov, que se dio a conocer en Occidente con títulos como «Pieza inconclusa para piano mecánico», «Ojos negros» y «Cinco tardes», también llegó a considerar su candidatura a la presidencia del país. Ahora dice que sigue «teniendo todo el derecho» de continuar al frente de los cineastas. El nuevo presidente de la asociación calificó de demagogo a Mijalkov. En su opinión, sólo aprovecha sus contactos en el Kremlin para sus propios intereses, en lugar de para ayudar a la industria del cine en tiempos de crisis. Además, si Mijalkov se queda, la asociación podría perder bienes inmuebles valorados en millones, sostuvo Husyev.

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