Cirko Marisko: de la calle al teatro

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El grupo Cirko Marisko estrena por primera vez en una sala el éxito callejero que lleva más de diez años de permanencia en Plaza Francia, donde son considerados un clásico, además de seis giras internacionales por América del Norte y Europa.

El show «Desconcierto urbano», con música en vivo, street dance, hip hop, destreza y humor, debuta hoy en el Chacarerean Teatre y continuará todos los jueves hasta diciembre.

«Intentamos evitar lo guionado y marcado, buscamos no perder la espontaneidad y la frescura propias de lo callejero. Lo espontáneo es una consigna que nos pusimos para no acartonar nuestro show. No es que Cirko Marisko haga Shakespeare, sólo que el circo de la calle va al teatro y se aggiorna a esos códigos», explica Martín Rodríguez (maestro de pista) en su diálogo con este diario. El grupo se completa con Lucas Alvarez (humorista y street dancer), Santiago Emanuel Romero (B. Boy, esto es, un bailarín de «B-Boying» o «Breakdance»), José Bigatti (guitarra, drums-box y efectos especiales) y Germán Vidal Hahn (Batería).

Periodista: ¿Cómo fue el camino del circo en la calle a la sala en Palermo?

Martín Rodríguez: No fue buscado, fue algo que surgió. Hace cuatro años que no estamos en Plaza Francia y hacemos shows alternativos como contratados, más allá de mantener las temporadas de verano. Pero la llegada al teatro fue un recorrido que se fue dando solo, se presentó la oportunidad y nos animamos.

P.: Luego de tantos años en la calle y en giras por el país, ¿qué expectativa tienen con el público de teatro que paga la entrada, en relación a aquel que los vio siempre a la gorra?

M.R.:
Estamos viendo las diferentes situaciones que se dan en una sala. Por primera vez el público está en la zona oscura, cuando siempre le vimos la cara. Ahora está el desafío de teatralizar nuestro show, que es muy callejero y de mucho preámbulo ante cada escena, siempre intentando captar la atención y convocar más gente a la ronda. Ahora, quienes estén en sala, estarán esperando que lo entretengan, ese es nuestro, desafío: la gente paga antes y después se sienta a ver, en la calle hacés el show y si les gustó, colaboran. Si no les gusta, inclusive siguen caminando, esperemos que ahora no se levante nadie. Cuando convocábamos a la gente en la calle decíamos «con entrada libre y gratuita pero la salida no».

P.: ¿Qué adaptaciones tuvieron que hacer para realizar este tránsito.

M.R.: El director marcó las entradas y salidas, porque en la calle estábamos todos siempre, si alguien se tenía que cambiar o caracterizar lo hacía ahí, cosas que tiene la calle que son lindas. Se trabaja con música en vivo y ahora con algunos detalles que dispara el sonidista. Se sumó más gente al equipo, ya no somos sólo cinco, ahora está el operador de sonido, de luces, etc.

P.: ¿Creen que regresará el público que los conoce de Plaza Francia o se acercarán nuevos espectadores?

M.R.: Estamos convencidos de que cuanto menos gente nos conozca y venga al teatro, mejor. Se divertirán y sentirán la energía, sobre todo con el breakdance, que se luce mucho en el escenario. También sabemos que vendrá el público que nos vio la plaza, que nos buscaba todos los domingos en ese espacio. Se van a sorprender porque el espectáculo evolucionó. Siempre fue modificándose desde sus inicios, y hoy estamos seguros de que llegamos a un momento de maduración para ponerlo en la sala.

P.: ¿En qué se diferencia este show de tantos circenses? ¿Lo definiría como circo?

M.R.:
Nosotros comenzamos hace quince años y hacíamos circo, con números de disciplina que involucraban clown, sables y antorchas, por eso «Marisko». Pero con los años se transformó, quedó el nombre pero llamamos al show «Desconcierto urbano» porque hay otras disciplinas. De circo tiene fragmentos de humor, con un maestro de pista, pero no estamos caracterizados como los clásicos personajes. Crazy Waves es cómico y clown, pero hay otras disciplinas como el street dance, algo que podemos relacionar con el nuevo circo.

P.: Justo ahora que debutó el Cirque du Soleil, ¿en qué se acerca y en qué se aleja el Cirko Marisko?

M.R.:
El Cirque es más guionado y marcado, nosotros intentamos no perder la espontaneidad y frescura, seguimos teniendo espacios para la improvisación que cuando nos dejamos llevar, nos sorprende a nosotros mismos. Lo espontáneo está, es una consigna que nos pusimos para no acartonar nuestro show. No es que Cirko Marisko haga Shakesperare, sólo que el circo de la calle va al teatro y se aggiorna a esos códigos.

Entrevista de Carolina Liponetzky

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