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Claudia Lapacó, nueva “Filomena Marturano”
Dirigida por Helena Tritek, Claudia Lapacó interpreta a la antiheroína napolitana en el drama neorrealista creado por Eduardo de Filippo.
"Luego de convivir veinticinco años con un adinerado hombre de negocios, Doménico Soriano, ella finge estar moribunda para casarse con él", explica Claudia Lapacó. La actriz protagoniza junto con Antonio Grimau una nueva versión de la pieza, adaptada por el productor Dany Mañas y dirigida por Helena Tritek, que se exhibe de jueves a domingo, en el teatro 25 de Mayo (Triunvirato 4444).
Completan el elenco Matías Mayer, Victorio D'Alessandro e Ignacio Pérez Cortés (como los hijos de Filomena), Natalia Cociuffo, Abian Vainstein y Milagros Almeida. La escenografía e iluminación pertenecen a Eugenio Zanetti (ganador de un Oscar por "Restauración").
Este gran clásico del teatro italiano fue adaptado al cine en varias ocasiones, con actrices protagónicas de la talla de Tita Merello, Sofía Loren ("Matrimonio a la italiana") y Judi Dench. "Es un papel soñado", afirma Lapacó. "Tengo la suerte que de veinte años a esta parte me están regalando roles tan maravillosos como los que interpreté en 'Largo viaje del día hacia la noche', 'El zoo de cristal' y 'La profesión de la señora Warren'".
La potencia de esta antiheroína napolitana ha hecho que la obra perdure y cada tanto vuelva a escena, incluso en ciudades tan poco latinas como Londres. La última versión que se conoció en Buenos Aires fue hace diez años y estuvo protagonizada por Betiana Blum y Hugo Arana.
Periodista: A Marturano se la considera poco menos que una precursora de la resistencia feminista.
Claudia Lapacó: Ella es muy fuerte y peleadora y se defiende como una leona. Ha vivido en una miseria espantosa y nunca conoció la felicidad porque su propio padre la indujo a prostituirse. Tuvo tres hijos ocultos a los que mantuvo y educó en secreto enviándoles dinero a través de un abogado. Una vez casada decide blanquear la situación y registrarlos legalmente. Pero Doménico se niega, repudia a Filomena y anula el matrimonio. Sólo regresa para saber quién de esos jóvenes es su hijo, pero ella no le revela su nombre para que los tres tengan los mismos derechos ante la ley.
P.: El autor vivió en carne propia el drama de ser hijo ilegítimo. Su padre, el famoso actor Eduardo Scarpetta, mantuvo una doble vida familiar durante 25 años, pero nunca reconoció a los tres hijos que tuvo con Luisa De Filippo, su vestuarista.
C.L.: No tenía ese dato, pero sé que en aquel entonces a los hijos naturales los anotaban como "figlio di padre ignoto", y con eso los marcaban de por vida. Ella lo dice: "yo no quiero que mis hijos se avergüencen más cuando le pidan la partida de nacimiento. Tienen que tener una familia y llevar mi apellido, Soriano".
P.: ¿Cómo es la puesta de Tritek?
C.L.: Helena es una iluminada y creó una puesta de exquisita sensibilidad. A ella no le gustan los golpes bajos. Ya el primer día voló algunos parlamentos que iban para ese lado. Además agregó música italiana en momentos maravillosos, como la fiesta de casamiento del final, donde todos cantamos "Parlami d'amore, Mariù. Me enteré que esa canción la estrenó Vittorio de Sica en una película en la que él actuó.
P.: El "happy end" de la obra no es muy idílico, pero al menos deja una conciencia renovada en relación a la familia, el matrimonio y el derecho a una identidad.
C.L.: Yo no sé qué va a pasar después. Me parece difícil que alguien como él cambie con el matrimonio. Es raro que nunca le haya interesado que ella aprendiera a leer y escribir. Filomena siempre estuvo enamorada de Doménico. Y en los 25 años que convivieron, él se la pasó viajando y tuvo otras amantes, mientras Filomena le atendía la casa y sus asuntos, como una esclava. Al final, él reconoce que la ama y que es un deber casarse con ella. Pero la historia queda abierta.
P.: Las discusiones entre ellos son auténticas batallas campales...
C.L.: Sí. Y la obra arranca en medio de una. Bien, bien arriba. Antonio Grimau está fantástico, tiene esa cosa del hombre italiano, fuerte y viril. Ya le dije que este personaje le va a traer grandes roles a su vida.
P.: Usted tiene ascendencia francesa y fue educada en esa cultura. ¿Cómo vive esta experiencia tan napolitana?
C.L.: Con mucha alegría. Hasta ahora no había prestado mucha atención y de pronto empecé a descubrir en el cable películas italianas. Ahí me di cuenta cómo gritan todos y mueven las manos permanentemente [se ríe]. Por ese me resulta tan interesante que Filomena pese a ser una mujer que no llora y que tampoco ríe mucho por sus heridas del pasado, nunca perdió su capacidad de amar y su deseo de formar una familia.
Entrevista de Patricia Espinosa


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