6 de junio 2011 - 00:00

Comentarios políticos

Alicia Kirchner
Alicia Kirchner
VAN DER KOOY, EDUARDO. Clarín. Un repaso de la última semana arma el sustento del columnista para hablar de rumores y escándalos sin innovar en conclusiones, cuando ya Cristina de Kirchner define su candidatura y pretende llegar a ese puerto con un horizonte despejado. Suma el supuesto de dos trastornos de salud de la Presidente, la desmentida a Kunkel sobre que el anuncio sería el 23 de junio, y que Alicia Kirchner está entre las posibilidades de la lista kirchnerista para octubre. El turbulento vínculo con Hugo Moyano no se modificó, pero la confrontación con el líder camionero podría ser un modo de engordar la cosecha de votos, analiza el cronista. Sigue con el caso Schoklender y la celeridad de la Justicia en ese tema, sobre la que manifiesta sospechas por la asignación del expediente. Que muchas cosas extrañas sucedieron en torno a las Madres lo estaría demostrando la perplejidad que, aseguran, exhibe Felisa Miceli cuando revisa la contabilidad de la Fundación. La exministra de Economía, amiga de Bonafini, se encarga de darle algún orden a tanto desquicio, cuenta el periodista.

Entonces relata los acuerdos opositores al Gobierno para las elecciones, como que el radicalismo ha soltado amarras del perfil obsesivamente progresista que lo mantenía estancado y González Fraga es un especialista de prestigio que comulga con la heterodoxia.

Otro tema a resolver está en Santa Fe. ¿El acuerdo con el socialismo para la gobernación se mantendrá para las presidenciales? ¿Binner privilegiará la conservación de su poder territorial o se tentará con alguna candidatura para octubre que le pueda hacer mella a Alfonsín? Como toda respuesta a los autointerrogatorios, el tiempo de los cabildeos y las especulaciones se empieza a agotar para la oposición y también para Cristina, finaliza.

MORALES SOLÁ, JOAQUÍN. La Nación. Con dudas sobre la asignación por sorteo de causas que recaen en el juzgado de Norberto Oyarbide, arranca el cronista para concluir que ha sido buena la actitud sobre los Derechos Humanos del Gobierno pero que transformó la noble causa en una simple herramienta para la construcción y la destrucción política.

Explora así el caso Schoklender y la Fundación Madres de Plaza de Mayo. Después de una catarata de preguntas que no responde, como es su estilo, el redactor dice que es raro que todas las causas sensibles para el Gobierno, o potencialmente graves, hayan recaído en los últimos años en el juzgado de Oyarbide, aunque admite que son mayores las posibilidades de ese magistrado porque maneja dos despachos, pero eso no explica que los otros ocho jueces sean siempre ignorados por el supuesto azar del sistema.

Revela que en la jerga judicial hay un término que se usa para describir el sistema de sorteos: la «puerta de atrás», método que consistiría en que una computadora madre, ubicada en una sala distinta de la de los sorteos, digitaría el nombre de los jueces que aparecen luego en la oficina donde se hacen los sorteos y que el oficialismo podría manipular los sorteos a través del propio sistema informático y de los funcionarios que se encuentran a cargo de él. Para dar certeza, el periodista dice que en fueros distintos del penal federal circula el testimonio de muchos que aseguran que existen «gestores» para conseguir el sorteo buscado y que por falta de fondos no se impone un viejo proyecto para crear una base informática unificada que está en manos de la Cámara de Casación. Considera que las sospechas sobre supuestos sorteos falsos están instaladas en la Corte y que la Cámara decidiría en los próximos días sacarle a Oyarbide todo el caso Schoklender.

Nunca la Justicia fue tan veloz en la Argentina como en la semana que pasó, remata el cronista.

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