25 de julio 2014 - 00:00

Cómo optimizar las reservas forrajeras

Lo ideal es trabajar con una densidad de siembra no mayor de los 18 kilos por hectárea de semillas de alfalfa, para lograr un promedio de 250 plantas por metro cuadrado.
Lo ideal es trabajar con una densidad de siembra no mayor de los 18 kilos por hectárea de semillas de alfalfa, para lograr un promedio de 250 plantas por metro cuadrado.
Uno de los principales recursos que tiene el productor dedicado a la ganadería de carne o de leche para prevenir eventuales contingencias climáticas (anegamientos de los campos o una seca tremenda como la que impactó en todo el forraje disponible a fines del año pasado) es la posibilidad de pensar en el armado de rollos de heno y en la implantación de nuevos lotes destinados a la conservación de forrajes.

Estas prácticas se comienzan a realizar en las últimas semanas del invierno y principios de primavera, pero es bueno pensar qué se va a hacer en este sentido para el próximo ciclo. Uno de los aspectos que se recomienda tener en cuenta en el momento de elegir el lote es determinar el cultivo antecesor, porque aquel que deja altos residuos de rastrojo puede producir fallas en la siembra y traer aparejados ciertos riesgos de contaminación del heno.

Entre las principales recomendaciones que hacen los especialistas está elegir, "los lotes destinados a la conservación de forrajes que ayudan a mejorar el nivel nutricional del heno producido y bajar los costos", según aseguró el especialista en esta materia Pablo Cattani, asesor privado que fue invitado a una jornada organizada por el Instituto de Promoción de las Carne Vacuna (IPCVA), en un establecimiento rural ubicado a unos 80 kilómetros al sureste de Villa Mercedes, San Luis. Allí ofreció una charla dedicada a los productores en la que dejó una serie de recomendaciones para el manejo y la conservación de los rollos de forraje.

Elección

Los lotes destinados a la implantación de alfalfa para henificación deben ofrecer un muy buen potencial de rendimiento y a la vez lograr una muy buena implantación del cultivo. "Lo ideal sería trabajar con una densidad de siembra no mayor de los 18 kilos por hectárea de semillas de alfalfa para lograr una muy buena cobertura y el máximo aprovechamiento del recurso tierra, para lograr un promedio de 250 plantas por metro cuadrado y así mantener los costos de producción lo más bajos posible", explicó Cattani.

Otro aspecto importante que se recomienda tener en cuenta es la elección de la variedad de alfalfa que se necesita para la confección del heno y en este caso elegir plantas con tallos finos que permitan lograr una mayor influencia en el volumen de materia seca y, a la vez, bajar la cantidad de fibra aportada, de modo que mejore la digestibilidad de ésta con un mayor contenido proteico.

Por otra parte, el mayor volumen de hojas permite un mejor secado, porque en el caso de las plantas con tallos más gruesos se demora este proceso porque la humedad tarda más en bajar al 20% necesario para hacer los rollos o los fardos.

La siembra de pasturas puras favorece el momento de corte del lote y la estimación del porcentaje de humedad; además, cuando la pastura acompañante se pierde, quedan huecos libres ocupados por la aparición de malezas.

Otro de los puntos que se debe considerar en el momento de elegir es que tenga una buena latencia invernal (período de reposo de la planta), porque esto: "Ayuda a concentrar la producción de materia seca, que además de facilitar los procesos mecánicos, baja los costos de producción de heno", apuntó el especialista.

Corte

Las alfalfas modernas se caracterizan por la demora en el rebrote, hasta la llegada de la floración, con lo cual se facilita la elección del momento del corte: "Hoy sabemos que las alfalfas tienen su sistema de reserva lleno cuando inician su rebrote y es el momento ideal para tener calidad de forraje con una cantidad aceptable de cortes que se pueden realizar en la temporada productiva del cultivo", añadió Cattani.

La tradición cultural indica que el corte de la alfalfa para preparar el heno se efectúa a la altura del puño, pero en los últimos años hubo numerosos estudios que demostraron que en aquellas variedades de alfalfa en las que se bajó la altura a los cinco centímetros, en una secuencia de tres cortes, se logró un mayor desarrollo de las plantas, logrando un incremento de la producción de materia seca de más de una tonelada por hectárea.

Otras recomendaciones que se deben tener en cuenta son la higiene, el estado de las plantas, la ausencia de rastrojos voluminosos y la posibilidad de trabajar con la maquinaria adecuada.

Frente a los desafíos que imponen hoy los costos, otra de las recomendaciones para obtener la producción de un buen forraje conservado es la clausura del lote, medida que además colabora con el ordenamiento del lote en cada establecimiento.

Almacenaje

Otra de las claves para el buen resultado de las reservas de forrajes, rollos o fardos tiene que ver con el almacenaje, aspecto que el productor debe tener en cuenta. El momento del almacenaje se debe concretar en forma inmediata al armado del rollo, porque se corre una verdadera carrera contra el tiempo, debido a que si ocurriese una supuesta lluvia, resultará muy difícil retirarlo del lugar porque al transitar el lote se podría dañar el piso.

En el caso de contar con una cantidad importante de rollos y, si hay poco tiempo operativo, lo más recomendable es sacarlos y ubicarlos en la cabecera del potrero para prevenir que llueva con el producto dentro del lote y, luego, trasladarlo al lugar definitivo.

El predio en el que se estiban los rollos debe ser alto para facilitar el rápido escurrimiento del agua y evitar encharcamientos. Los rollos deben ubicarse con las caras planas pegadas y de norte a sur, para que el sol que corre de este a oeste pueda secarlos en ambos flancos luego de la ocurrencia de lluvias. Las hileras deben tener una separación entre sí de al menos de un metro y tener en cuenta dejar cada cuatro o cinco hileras un espacio suficiente para hacer un contrafuego en caso de incendio del potrero.

Por otra parte, es conveniente aislar los rollos con algún tipo de cobertura para evitar que el agua se filtre dentro de ellos y genere pérdidas. Estas coberturas deberían proteger la mitad del diámetro del rollo, sujeto con riendas de hilo y palos, para que el agua escurra por los costados hacia la base.

Suministro

En cuanto al suministro a los animales, los rollos deben estar parados, apoyados sobre una de las caras planas en el piso, dentro de aros metálicos. Los aros comederos más recomendables son aquellos que tienen barras paralelas, pero inclinadas, para que el animal coma dentro del corralito.

Otra alternativa es recurrir al desmenuzado o molido del rollo, pero en este caso, para poder disponer de una adecuada distribución de las raciones es necesario contar con equipos desmenuzadores y mixers o sistemas de mezclado.

Dejá tu comentario