El combativo video, publicado on line esta semana por el Partido de los Trabajadores de la mandataria, anticipa una campaña profundamente polarizada en la que se tratará de desviar la atención del actual malestar económico para concentrarse en cómo mejoró el nivel de vida de los pobres en la última década.
El spot muestra a una familia rural viajando felizmente en un camión cargado de mercancías. Luego pasan a una versión de sí mismos, cubiertos de polvo y oprimidos como en el pasado, caminando por el costado de la ruta y cargando cajas pesadas. Escenas similares se repiten en todo el video.
"No podemos dejar que los fantasmas del pasado vuelvan y se lleven todo lo que logramos", dice una voz en off.
El aviso busca atraer a los cerca de 40 millones de brasileños que salieron de la pobreza en los doce años de gobierno del Partido de los Trabajadores. Muchos adquirieron camiones, lavarropas y otros bienes de consumo por primera vez.
A pesar de ese progreso, Brasil sigue teniendo una de las mayores brechas del mundo entre ricos y pobres, y la división de clases sigue siendo un hecho de la política y la vida cotidiana.
El anuncio provocó una réplica inmediata del principal rival de Rousseff en las elecciones de octubre, el senador Aécio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), que acusó al Gobierno de "asustar y amenazar a la gente para seguir en el poder".
Las encuestas muestran que el partido de Neves, que gobernó de 1995 hasta 2003, sigue siendo vulnerable a acusaciones de que es el partido de la élite rica de Brasil.
Bajo la presidencia de Fernando Henrique Cardoso, el PSDB domesticó la hiperinflación, lo que hizo que la pobreza se redujera. Sin embargo, esos años también fueron una época de desempleo de dos dígitos y de privatización de muchas empresas estatales, lo que el PT caracterizó como un beneficio para los ricos.
Rousseff se ha hundido en las encuestas, en parte debido a una alta inflación y a un crecimiento económico que promedió sólo un 2% anual desde que asumió el cargo en 2011.
Sin embargo, la presidenta sigue al frente de sus rivales y el respaldo que obtiene entre los pobres sigue siendo fuerte.
En una encuesta dada a conocer a principios de este mes por la firma Datafolha, Rousseff aventaja a Neves por un margen de 47% a 17% en el grupo de ingresos más bajos, las familias que ganan menos de 700 dólares por mes.
En el grupo de mayores ingresos, Rousseff le lleva a Neves sólo dos puntos porcentuales. En general, en todos los grupos, todavía tiene una ventaja de 19 puntos.
| Agencia Reuters |


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