20 de enero 2023 - 00:00

Con el preludio de dos muertes más por represión, se instaló en Lima la marcha contra Boluarte

A LA CAPITAL. Manifestaciones de Todo Perú convergieron ayer en Lima para reclamar la renuncia de la presidenta, Dina Boluarte, la disolución del Congreso y la puesta en marcha de un proceso constitucional.
A LA CAPITAL. Manifestaciones de Todo Perú convergieron ayer en Lima para reclamar la renuncia de la presidenta, Dina Boluarte, la disolución del Congreso y la puesta en marcha de un proceso constitucional.

Lima - Millares de peruanos, muchos provenientes de las regiones mineras del sur del país, marcharon ayer en la capital, Lima, exigiendo cambios radicales en el país luego de más de 50 muertes vinculadas a protestas contra el Gobierno que comenzaron en diciembre. La previa del movimiento, que exige la renuncia de la presidenta, Dina Boluarte, la disolución del Congreso y la puesta en marcha de un proceso constitucional, se exacerbó después de que dos manifestantes más murieran en las últimas horas en Macusani, región de Puno –sur–.

“Tras las heridas graves que sufrió, falleció Salomón Valenzuela al no resistir la operación en el hospital de Macusani”, dijo ayer una fuente de la Defensoría del Pueblo. El miércoles una mujer había muerto de un balazo también en esa manifestación.

Resentimientos

Las protestas, en ocasiones violentas, y una dura represión oficial la peor violencia que ha visto Perú en más de dos décadas, mientras los manifestantes en su mayoría de regiones más pobres desahogan su ira contra la élite política limeña por una persistente desigualdad.

Según analistas, el desafío de los movilizados al Gobierno solo comenzó con la llegada de los descontentos a la ciudad y habrá que seguir la evolución de los acontecimientos en los próximos días.

Los manifestantes exigen además, elecciones inmediatas y una nueva Constitución para reemplazar la favorable al libre mercado vigente desde 1993, durante el gobierno del expresidente Alberto Fujimori, quien está preso por violaciones de los derechos humanos.

En la región sureña de Arequipa, la policía enfrentó con bombas lacrimógenas a cientos de manifestantes que intentaron tomar el aeropuerto, según la televisión local. La actividad en esa terminal debió suspenderse de manera preventiva.

En micros y a pie, miles de personas viajaron a la capital portando banderas y pancartas con duras críticas al Gobierno y a la Policía por la represión en las regiones de Puno, Cusco y Ayacucho. La multitud culpa a Boluarte por esos decesos.

Los manifestantes realizaron ayer la prevista “toma de Lima”, ante lo que la Policía desplegó a miles de agentes para velar por la seguridad en la ciudad, que el miércoles cumplió sin festejos sus 488 años de fundación.

Mirada

Los manifestantes marcharon por las calles de Lima sin mayores incidentes, bajo la vigilancia policial.

Las muertes han sido un pararrayo en las protestas. Los manifestantes llevaban pancartas llamando “asesina” a Boluarte y calificando como “masacres” las acciones de la policía.

La presidenta ha pedido “perdón” por las muertes en las protestas pero ha reafirmado que no va a renunciar.

Grupos de derechos humanos han acusado a la policía y al Ejército de usar armas de fuego mortales en las protestas.

La policía asevera, por su parte, que los manifestantes han usado armas y explosivos caseros contra sus efectivos.

En los distritos residenciales limeños de Miraflores y San Isidro, algunos negocios “tapiaron” con maderas sus puertas y ventanas en previsión de ataques. El miércoles por la noche, manifestantes arrojaron piedras a la policía, que usó gases lacrimógenos para dispersarlos.

En recientes protestas, realizadas en otras partes del país, multitudes quemaron sedes públicas y privadas y atacaron estaciones policiales. La población de Lima temía la reedición de esos hechos, algo que al cierre de esta edición no se había verificado.

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