9 de noviembre 2010 - 00:00

Con tres protagónicos, Erica Rivas vive un año de película

Tras la elogiada «Por tu culpa», Erica Rivas estrena este jueves «Boca de fresa», donde actúa con su marido, y la semana próxima presenta en competencia en el Festival de Mar del Plata «Antes del estreno».
Tras la elogiada «Por tu culpa», Erica Rivas estrena este jueves «Boca de fresa», donde actúa con su marido, y la semana próxima presenta en competencia en el Festival de Mar del Plata «Antes del estreno».
Este año es de película para Erica Rivas: tuvo su primer protagónico absoluto con el drama «Por tu culpa», que la llevó a Berlín, tiene otro protagónico bien destacado en «Antes del estreno», que integra la competencia argentina de Mar del Plata, y, entre medio, es el personaje simpático de la comedia «Boca de fresa», que estrena esta semana y donde hace pareja con Rodrigo de la Serna, su pareja en la vida real. Charlamos con ella.

Periodista: Es la segunda vez que les toca jugar ese rol en pantalla.

Erica Rivas:
La tercera. Primero fue en unos capítulos de «Campeones», y luego, más notoriamente, en la película «Gallito ciego», de Santiago Carlos Oves.

P.: ¿Y cómo fue hacer tres clases distintas de «pareja de»?

E.R.: En todas el soporte fundamental es el guión. Luego, lo que el director quiere decir con ese guión. Y lo que yo quiero decir con mi personaje. Me encanta componer personajes, yo digo que son viajes distintos, en este caso tres posibilidades de ser con dimensiones distintas, y me divierto mucho haciéndolos.

P.: ¿Incluso la mujer que está sola enfrentada al accidente del hijito menor en «Por tu culpa»?

E.R.:
Es una historia fuerte pero, bueno, yo me divertí, debo ser medio masoquista. El tema era muy interesante (el marido aparece recién en la tercera parte), la película era alucinante, una mujer sola con dos niños pequeños hiperkinéticos, la directora maravillosa, Anahí Berneri, y el rodaje muy exhaustivo, con un equipo muy profesional puesto al servicio de la historia, una historia molesta, nada fácil. Todo con sus debidas cuotas de sufrimiento y placer. Para hacer ese personaje debía adaptarme físicamente a su situación de oprimida por las circunstancias, vivir eso como si estuviera tratando de salir a flote de un lago de aguas pantanosas.

P.: En cambio la chica de «Boca de fresa» se refresca en un arroyito de las sierras cordobesas.

E.R.:
Claro, porque la comedia de Jorge Zima (además de haberse filmado en las sierras, que fue como tomar unas vacaciones) es una obra muy distinta, con una impronta un poco de los ochenta, y mi personaje una peluquera que por el maquillaje, los vestidos, el peinado, pudiera pensarse que es una chica simple. Pero debo mostrar que ella tiene una percepción muy grande de lo que le está pasando, tanto en la relación con su pareja como ante el trasfondo de un hecho creativo, del que es testigo. Ella es muy simple, es cierto, pero traté de no criticarla, de no hacerla ridícula. Por el contrario, lo que le está pasando es importante (los problemas con el novio, la comunicación con un artista decepcionado) y es una persona sensible, que sabe tratar con la gente. Por casualidad, tanto ella como la actriz que hago en «Antes del estreno» están viviendo un proceso creativo, una en la superficie, y la otra desde adentro.

P.: El personaje es una actriz con varios frentes abiertos justo en un momento difícil.

E.R.: Está viviendo un proceso creativo complicado, lo está viendo, se siente en la cuerda floja, es egocéntrica, pero con capacidad de ver a su alrededor, para mí ese momento que vive es como estar esperando tirarse a una pileta chiquita desde muy alto. Fue algo muy exigente, pero todo placer, también, y se filmó cerca de mi casa, en la casa de Santiago Giralt, el director, en Ingeniero Maschwitz. Me gustó hacer los tres trabajos, cada uno totalmente distinto al otro. Lo interesante del oficio de actriz es, precisamente, que se aprende haciendo, y más en el cine, donde tenés que entender la parte técnica para saber bien cómo aportar lo tuyo.

P.: ¿Y qué viene ahora?

E.R.:
Estoy a la expectativa de dos comedias románticas, una con Diego Torres, «Extraños en la noche», de Sergio Montiel, y otra con Mike Amigorena, «El buen salvaje», de Octavio Scopeletti, un chico joven que estudió conmigo en el mismo taller y luego fue a Brasil y trabajó en la productora de «Ciudad de Dios». Y en teatro empiezo a ensayar «Un tranvía llamado deseo», con Diego Peretti.

P.: ¿Con Diego Peretti? ¿Le darán los pulmones?

E.R.:
Por lo que voy viendo, me parece que le dan bastante bien los pulmones, va a gustar mucho.

Entrevista de Paraná Sendrós

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