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Concha Buika: “La música de Chavela formó mi vida”
Concha Buika: «El arte es la única religión legítima, al igual que la conexión con la gente, con la tribu, como yo la llamo».
Asociada desde el comienzo con el productor Javier Limón, acaba de hacer con él y de lanzar su tercer álbum, «El último trago», un material dedicado a Chavela Vargas -y a su repertorio-, que contó con el respaldo sonoro de un grupo dirigido por el pianista cubano Chucho Valdés, y que incluye música de México y dos canciones argentinas, «Las simples cosas» (de Isella y Tejada Gómez) y «Somos» (de Mario Clavell). La cantante había estado hace poco más de un año por aquí presentando su disco anterior. Entonces, la sala del teatro ND/Ateneo quedó chica. Seguramente por eso, esta nueva actuación de la española, con nuevo CD, será el próximo jueves 10 de diciembre en el Gran Rex. Poco antes de su show y en viaje para México -donde participará de un homenaje a Chavela, pasó por Buenos Aires y dialogó con este diario.
Periodista: ¿Qué sensación le queda de su anterior visita a nuestro país?
Concha Buika: La parte mala de mi trabajo es que uno anda permanentemente de aquí para allá, de hotel en hotel y de avión en aeropuerto, y muchas veces los tiempos son muy cortos y yo soy tímida. No hay manera de conocer nada, ni de intercambiar con la gente. De modo que de ese día -honestamente, ni siquiera recordaba en qué lugar había sido- tengo sólo sensaciones, de afecto, de cariño, de respeto, pero muy poco más.
P: Usted habla de timidez pero se la percibe atrevida sobre el escenario y en la tapa de su anterior álbum, «Niña de fuego», se la vio desnuda.
C.B.: ¡Ay con esa portada! Si se fija bien, verá que se me ve apenas de costado y que mi cara es como de susto. Fue dificilísimo hacerlo. Y créame que no he podido volver a mirar a la cara al fotógrafo que hizo esa imagen. Y en cuanto a lo que dice del escenario, será que ahí aparece una parte mía que es distinta en la vida diaria.
P.: ¿Cómo se lleva con la industria?
C.B.: Siempre he sido un problema en ese sentido. Ahora ya tengo un pequeño nombre y no es tan complicado, pero en el comienzo no tenían idea dónde ponerme, ni como venderme. Desde mí, le diré que esto del «show business» es otra de las cuestiones que no me gustan de mi trabajo y que tengo que soportar porque no hay más remedio. Con lo que yo disfruto es con el arte, al que considero la única religión legítima, con la conexión con la gente, «la tribu», como me gusta llamarla, que es la que manda en definitiva, con las canciones bien escritas.
P.: Precisamente hablando de canciones, ¿por qué eligió volver en este último disco a repertorios con tantos años?
C.B.: Quería homenajear a Chavela Vargas porque me parece una de las grandes mujeres y artistas que tenemos. Chucho Valdés es otro de los gustos que tuve la suerte de darme. Yo soy tan hispanoamericana como todos ustedes, piense que nuestro «español» es cada vez menos «castellano» por la gran influencia que están teniendo en mi país las lenguas latinoamericanas, y ese repertorio de Chavela está en mi vida desde siempre. No siento las fronteras y todos ustedes, sinceramente, los argentinos más que otros en mi caso personal, han formado parte indisoluble de mi historia. Y sobre la antigüedad de las canciones, quizá sí esté viendo que en los últimos tiempos se ha empobrecido, muy especialmente por el lado de los textos. Pero toda esta explicación es relativamente falsa porque yo me manejo más que nada por mi deseo y mi intuición. Como música que soy, no conozco lo que pasa ni sé detalles de las cosas del arte, como si pueden saber los fans o los periodistas. Yo canto porque no tengo otra posibilidad.
Entrevista de Ricardo Salton

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