1 de abril 2013 - 00:00

Confirman que YPF tiene el 40% de Vaca Muerta

Miguel Galuccio
Miguel Galuccio
YPF tiene la concesión de alrededor de un 40% de Vaca Muerta. El 60% restante se reparte entre varias empresas, de las cuales las que tienen más participación son las estadounidenses Apache y ExxonMobil y la canadiense Americas Petrogras, según un relevamiento hecho por la agencia Reuters.

Esto se explica porque Vaca Muerta no es un área, ni un pozo, es una formación geológica que se extiende a una profundidad de más de 3.000 metros , por debajo de la mayoría de los yacimientos de Neuquén con probables extensiones en Mendoza, Río Negro y La Pampa. Algunas de las empresas tienen concesiones de áreas donde realizaron explotación convencional en los últimos años y por debajo está lo que se llama Vaca Muerta. El caso más notorio es el de Loma de La Lata, concesionada a la empresa que dirige Miguel Galuccio. Otros bloques de esta formación geológica fueron concesionados a partir de 2010 por el Gobierno de Neuquén.

Según el informe de Reuters, Vaca Muerta tiene una extensión de 30.000 kilómetros cuadrados. De éstos : 12.138 están concesionados a YPF, 5.260 a Apache, 3.560 a ExxonMobil y 2.548 a Americas Petrogras. Con participaciones menores, también están presentes: Gas y Petróleo de Neuquén (empresa del Estado provincial), la francesa Total, las canadienses Madalena Ventures y Azabache, las estadounidenses EOG Resources y Chevron, Tecpetrol, del grupo local Techint, y probablemente Petrobras y Pan American Energy.

Vaca Muerta es considerada por la Agencia Internacional de Energía la tercera reserva mundial de shale gas y shale oil. En la explotación convencional se perfora un pozo vertical y se bombean los hidrocarburos para llevarlos a la superficie. En el shale, hay una perforación vertical inicial para llegar a la profundidad donde se encuentra la roca madre y luego se hacen fracturas hidraúlicas horizontales (fracking) con las que se rompe la formación rocosa y se inyectan agua y arena para arrastrar el gas y el petróleo y llevarlos a la superficie.

La explotación de esta formación exige fuertes desembolsos que no todas las concesionarias están dispuestas a hacer al ritmo que el Gobierno necesitaría para sustituir rápidamente la importación de gas y combustibles. Con el ojo puesto en las ganancias, a las petroleras internacionales les conviene más extraer primero las reservas convencionales en los países netamente petroleros por los recursos que poseen. La inversión que se requiere es mucho menor que la demandada por la fractura hidráulica y el resultado mucho más inmediato. Pero al mismo tiempo quieren asegurarse una posición en el shale para cuando los recursos convencionales comiencen a escasear.

Eso sucedió con Repsol cuando era la accionista mayoritaria de YPF y prefería invertir en África las utilidades obtenidas en la Argentina, y algo similar ocurre con otras empresas concesionarias en Vaca Muerta. En 2011 y 2012, la presidente Cristina de Kirchner, cuando viajó a Nueva York para la asamblea de las Naciones Unidas, se entrevistó con directivos de primer nivel de ExxonMobil con la intención de lograr que la empresa precise una fecha y un monto para empezar a explorar Vaca Muerta, y todavía no consiguió resultados. Todo indicaría que cualquier otra petrolera internacional tendrá más o menos los mismos tiempos.

La YPF reestatizada es la única que puede acelerar los plazos si es que consigue el financiamiento para la inversión que requiere Vaca Muerta. En ese sentido, el preacuerdo con Dow Argentina firmado hace una semana para la explotación conjunta de un área de gas en Vaca Muerta podría derivar en un desarrollo más rápido para lograr un salto en la producción de gas. Entretanto, el acuerdo con Chevron para un bloque petrolero está estancado por el embargo judicial que pesa sobre las cuentas y los activos de la filial local de la petrolera de EE.UU., y el firmado con Bridas para otra área de shale oil necesita la aprobación de los socios chinos de la familia Bulgeheroni en esa compañía.

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