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Confirmó Lugo asilo a un opositor a Evo Morales
Mario Cossío, exgobernador de Tarija, el departamento boliviano dueño del 85% de la riqueza de gas del país. Fue removido bajo acusaciones de corrupción, pero Paraguay lo reconoció como un perseguido político al brindarle refugio.
La decisión formal corrió por parte de la Comisión Nacional para los Refugiados (Conare), que se expidió en forma unánime, por lo que los representantes del oficialismo en el cuerpo compartieron «fundados temores de persecución política», explicó la legisladora luguista Zulma Gómez.
«La resolución de la Conare bajo ningún sentido puede afectar las relaciones entre los gobiernos del presidente Fernando Lugo y de Evo Morales», dijo el ministro de Obras Públicas paraguayo Efraín Alegre, precandidato a presidente de Paraguay por el partido Liberal, tratando de atajar las previsibles protestas de Morales y su entorno.
El partido Liberal es, por un lado, la principal fuerza oficialista, pero también alberga un sector ferozmente opositor a Lugo, que encabeza el vicepresidente Federico Franco.
Alegre trató de abundar en detalles para no involucrar a Lugo en la decisión. La Conare no depende del Ejecutivo «para empezar», y, «además, Paraguay tiene una secular tradición en materia de asilo y refugio». «Ahora, si hubiera una razón de tipo penal que afecta al señor Cossío, eso tampoco compete al Ejecutivo. La cuestión se tramita en el Poder Judicial. Si Bolivia insiste en procesar al ex gobernador, eso compete a un fallo jurisdiccional», puntualizó el ministro.
Daniel Fleitas, diputado por el partido Unión Nacional de Ciudadanos Éticos (Unace), representante de la Cámara de Diputados en la Conare, explicó que el ex gobernador de Tarija tiene desde ayer un salvoconducto que le permitirá circular libremente por Paraguay. Advirtió que Cossío debe mantener una «actitud moderada y ser respetuoso en sus manifestaciones».
Imputaciones
Mario Cossío, uno de los más importantes opositores a Morales, huyó de su país y pidió refugio a Paraguay en diciembre tras ser destituido de su cargo y denunciar persecución política en Bolivia. Existen en su contra unas quince denuncias de corrupción, pero ninguna tiene sentencia judicial, lo que resultó suficiente para su destitución, sobre la base de una legislación aprobada a instancias de Morales en 2010 y que le ha servido al Gobierno para desplazar ya a dos alcaldes opositores y reemplazarlos por oficialistas.
Procesos llamativamente veloces contra opositores ya habían motivado pedidos de refugio en países limítrofes con Bolivia, como Brasil y Perú, que fueron concedidos, aún por gobiernos «amigos» de Morales como el de Brasil (ver aparte).
Desde La Paz, el oficialismo boliviano hizo hincapié en la denuncia de la legisladora Ayda Robles, quien dejó su silla en la Conare denunciando presiones para otorgar el asilo.
La diputada Rebeca Delgado, del Movimiento al Socialismo (MAS) gobernante, dijo que «eso de la unanimidad no parece cierto», y lo que «sí parece es que se ha tenido un manejo político y han sido más bien las fuerzas de derecha que han protegido a Mario Cossío».
Otros opositores a Morales calificaron el refugio concedido al ex gobernador como «un acto de justicia».
Agencias ANSA y AFP


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