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Conmoción y temor a que se repitan los hechos de violencia
Los hechos de violencia registrados el miércoles en la sede del Partido Conservador en Londres recibieron ayer una fuerte atención de la prensa y provocaron preocupación en el país.
Las marchas mayoritariamente pacíficas del miércoles protagonizadas por decenas de miles de estudiantes opuestos al planeado aumento en las matrículas universitarias fueron la primera gran protesta directamente dirigida a las medidas de austeridad anunciadas por la coalición de Gobierno el mes pasado.
En los márgenes de la manifestación, un grupo menor de jóvenes atacó un complejo de oficinas que alberga el cuartel del gobernante Partido Conservador, enfrentándose con la Policía, rompiendo ventanas, iniciando incendios e irrumpiendo en el edificio.
Grupos estudiantiles, policías y políticos culparon a una pequeña minoría de alborotadores, pero las imágenes de los disturbios dominaron la cobertura mediática de la protesta y alimentaron el debate sobre si el malestar contra las medidas de austeridad volverá a llegar a ese punto.
«No creo que sea la única vez. Esperamos más protestas porque algunas de estas medidas serán difíciles», dijo el legislador conservador Kwasi Kwarteng. También señaló que sería errado descartar la posibilidad de que otras manifestaciones convocadas para los próximos meses se vean ensombrecidas por nuevos actos de violencia, pero argumentó que esos hechos no tendrían un impacto importante en la política o la sociedad.
«Escenas como las que vimos serán contraproducentes para quienes las protagonicen porque quienes las vean en televisión no simpatizarán mucho con ellos», agregó.
Los sondeos de opinión muestran que la mayoría de los votantes aceptó la necesidad de reducir el déficit presupuestario, inédito en tiempos de paz, que sobrepasa el 10% del Producto Bruto Interno y que el Gobierno señala como máxima prioridad.
Al comentar los disturbios durante su visita a Corea del Sur, el primer ministro David Cameron dijo ayer que las protestas no lo disuadirán de seguir con su plan para reducir 81.000 millones de libras (131.000 millones de dólares) en gastos durante los próximos cuatro años. «Estamos absolutamente resueltos a seguir ese camino», señaló.
Pero las encuestas también muestran que mientras la mayoría de los votantes está de acuerdo en que el déficit debe ser reducido, muchos temen que el Gobierno, una coalición entre los conservadores de Cameron y de los liberaldemócratas del viceprimer ministro Nick Clegg, esté yendo demasiado lejos y demasiado rápidamente.
«El tamaño de las protestas (del miércoles) puede alentar a quienes se oponen a otros aspectos del paquete de austeridad para sumarse a los esfuerzos de los estudiantes», dijo el diario The Guardian, que tiende a ser crítico del Gobierno, en un editorial.
Sin embargo, el amplio alcance de los recortes, que van desde el área de defensa hasta el bienestar social, pasando por casi todas las demás áreas del gasto público, hace improbable que una sola causa emerja como el foco de un descontento general y cause disturbios masivos.
Cualquier ola de protestas que pueda desarrollarse conforme los recortes de gastos entren en vigor en los próximos meses será especialmente incómoda para los liberaldemócratas, quienes argumentaban antes de las elecciones de mayo contra una reforma drástica y recortes inmediatos.
Clegg hasta ahora se ha mantenido firme frente a quienes lo critican por haber traicionado a los votantes liberaldemócratas al firmar el plan de ajuste de los conservadores, pero otros miembros de su partido han roto filas sobre algunas políticas.
Clegg y los otros candidatos «lib-dem» habían hecho una promesa solemne antes de la elección en el sentido de que se opondrían a cualquier aumento de ese tipo y el partido ha tenido problemas para justificar su cambio de postura (ver aparte).
Agencia Reuters


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