31 de agosto 2012 - 00:00

Conmociona al PT la primera condena fuerte del “mensalao”

Luiz Inácio Lula da Silva
Luiz Inácio Lula da Silva
San Pablo - La condena por corrupción contra uno de los principales dirigentes del Partido de los Trabajadores en el megajuicio por el escándalo de supuestos sobornos se convirtió ayer en una de las cartas de la oposición para objetar al Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010).

«La comprobación de la existencia de corrupción es una marca política imborrable para el PT y para el presidente Lula», dijo el senador Álvaro Días, jefe del bloque del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), del expresidente Fernando Henrique Cardoso.

El Supremo Tribunal Federal condenó al expresidente de la Cámara de Diputados en el primer Gobierno de Lula da Silva, Joao Paulo Cunha, del PT, por haber sido corrompido con 25 mil dólares de una agencia de publicidad que luego ganó la licitación en una cuenta del Congreso.

Fue el primer golpe para el PT por el caso del «mensalao», la megacausa por supuestos sobornos que el partido de Gobierno pagó a aliados para obtener apoyo a las medidas del primer Gobierno de Lula da Silva.

Por 8 contra 2, los ministros del Supremo Tribunal Federal (STF) no encontraron pruebas todavía sobre la compra de votos, aunque sí de otras irregularidades de Cunha, un aliado de Lula da Silva que se presenta como candidato a alcalde de Osasco, uno de los principales municipios del Gran San Pablo, para los comicios del 7 de octubre.

Los aliados continúan respaldando la inocencia de Cunha, quien sostuvo que recibió el dinero por orden del PT y no por un soborno. «Los jueces pueden cambiar sus votos todavía hasta el fin del proceso y yo creo en la inocencia», dijo el diputado federal del PT Cándido Vaccarezza.

Cunha, según la prensa local, avisó que se bajará de la candidatura, mientras dentro del PT, de acuerdo con el diario O Estado de Sao Paulo, temen un «efecto cascada» de condenas que puede llegar a dos figuras clave acusadas de participar de la supuesta red de sobornos: José Dirceu y José Genoino.

Dirceu era el hombre fuerte del Gobierno de Lula da Silva hasta que en 2005 fue acusado de comandar el «mensalao». Genoino era el jefe del PT en la época del escándalo y hoy es asesor de la presidenta Dilma Rousseff en el Ministerio de Defensa.

Los jueces deben estudiar la actuación de 38 acusados a lo largo del juicio y al final colocar las penas.

Uno de los ministros de la corte, César Peluzo, que se jubila el lunes, anticipó su voto y pidió 6 años de cárcel para el diputado Cunha y la pérdida de su mandato por peculado y corrupción pasiva.

También fue condenado el exdirector de marketing del estatal Banco do Brasil Henrique Pizzolatto por haber recibido unos 150 mil dólares de sobornos por parte del publicista Marcos Valério, el mismo que habría corrompido a Cunha, a cambio de un contrato de publicidad de 35 millones de dólares con la entidad.

«Esto nos da la dimensión en lo que se convirtió el Banco do Brasil», dijo en su voto condenatorio el juez de la corte Gilmar Mendes.

Valério y dos de sus socios fueron condenados y son la clave del proceso: el PT sostiene que el publicista sirvió como fuente de financiamiento ilegal de campañas de los aliados que apoyaron la elección de Lula da Silva en 2003 y niega la compra de votos.

Los jueces de la corte, hasta hoy, no comprobaron la existencia de compra de votos y sí acusaron a Pizzolatto y Cunha por sobornos vinculados a contratos.

El golpe recibido por el PT se produce en medio de la campaña electoral para las elecciones municipales del 7 de octubre, donde el partido de Lula da Silva y Rousseff busca recuperar el control de la ciudad más grande de Sudamérica, San Pablo.

Pese a que hace un mes se inició el juicio, el PT no sintió el impacto mediático en la opinión pública.

Fernando Haddad, exministro de Lula da Silva y desconocido para el gran público, duplicó su intención de voto y llegó al 14%, mientras que el opositor José Serra cayó del 30% al 22%. Lidera el conservador presentador televisivo Celso Russomano, respaldado por las iglesias evangélicas, con un 31%.

La popular figura de Lula da Silva, favorito para las elecciones de 2014 según las encuestas en caso de querer participar, seguido por Rousseff, por ahora parece estar blindada con el «mensalao» que según él no existió como una red de compra de votos y sí de una contabilidad paralela, a la que llama «caja 2».

Un ministro de Lula da Silva que estuvo acusado en el escándalo, el de Comunicación Social, Luis Gushiken, fue absuelto luego de que su nombre estuviera involucrado en el caso apenas por un testigo que lo acusó inicialmente y luego se desdijo en juicio.

Agencia ANSA

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