Obligado a generar buenas noticias para el Gobierno, en medio de un convulsionado escenario judicial, la mayoría oficialista del Consejo de la Magistratura recibirá hoy al camarista Eduardo Freiler para someterlo a una suerte de indagatoria en el proceso que le abrió para avanzar en su destitución. A un voto de distancia para conseguir el cielo o el infierno, el bloque aspirará a arrinconarlo en su investigación por presunto enriquecimiento ilícito, para poder avanzar así en un dictamen acusatorio que deba ir al pleno de los consejeros, aún sin fecha de resolución.
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Freiler se presentará desde las 9 ante la Comisión de Disciplina y Acusación, y hará su descargo en persona ante la acusación que pretende replicar un expediente judicial por el que originalmente había sido sobreseído. Pese a que el oficialismo -que lo tiene en la mira desde principios de su gestión- afirma que el juez está flojo de papeles para justificar su patrimonio, lo cierto es que la investigación del Consejo también adolece de rigurosidad. Aunque parezca poco serio, contabilizaron en su haber facturas telefónicas por valor de $35.000 por mes, debido a que la empresa de celulares omitió dividir los centavos del valor neto real que era de $350 redondos. Lo central de la acusación radica en los gastos del magistrado que obtuvieron en ocasión de un requerimiento al Banco Central de la República Argentina para que levante el secreto fiscal. Por este tema, Freiler denunció a un puñado de consejeros y al propio Federico Sturzenegger, algo que sulfuró a algunos integrantes del bloque mayoritario. Esa causa podría recibir impulso fiscal lo que agregaría una capa de complejidad al ajedrez que el Gobierno juega para, al menos, hacerse de un lugar en la codiciada Cámara Federal. El voto de los consejeros jueces es un misterio. Pese a acompañar la avanzada, es poco usual que en instancias definitorias y ante casos sin contundencia se inclinen por abrir la puerta de las destituciones. El gol de oro lo tiene el académico Jorge Candis, a quien la mayoría lo cuenta en sus filas. Pablo Tonelli (PRO) afila el dictamen, que aspiraba a salir hoy mismo, pero que podría dilatarse. Freiler no solo se ganó la inquina del Gobierno por sus fallos previos: debe votar en causas sensibles para la Casa Rosada como Los Sauces, el direccionamiento de obra pública y hasta el sobreseimiento de Gustavo Arribas por los pagos realizados por un cambista ligado al "Lava Jato".
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