- ámbito
- Edición Impresa
Contra las cuerdas, los republicanos se despegan de la matanza de Arizona
Imágenes como ésta de Sarah Palin, precandidata ultraconservadora para las elecciones de 2012, en las que la ex gobernadora de Alaska se muestra con armas de fuego, son reflotadas estos días en EE.UU. La prédica agresiva de la dirigente y la eterna polémica sobre la tenencia de armas de fuego son asociadas por analistas liberales al atentado del sábado en Tucson.
El Tea Party Express, uno de los principales sellos de los ultraconservadores, se manifestó ayer horrorizado por el ataque a balazos que dejó en estado crítico a la legisladora demócrata Gabrielle Giffords. «No tenemos nada que ver con este caso terrible y trágico», se defendió el grupo. «Pero seguiremos en esta lucha con la misma pasión por este país que amamos», señalaron. La ola de críticas que se sucedieron desde el sábado reflejan la voluntad de la izquierda estadounidense «de tratar de explotar» políticamente el drama, a juicio del Tea Party Express.
Los «liberals» (centroizquierdistas) norteamericanos arremetieron contra sectores de la derecha y extrema derecha por haber utilizado una retórica bélica y de alto voltaje insultante desde la asunción de Barack Obama en la Casa Blanca, en enero de 2009.
Distritos clave
El caso más emblemático es del de la excandidata presidencial Sarah Palin, que llegó a difundir un mapa con dianas sobre distritos clave para arrebatar a los demócratas en las pasadas elecciones legislativas de noviembre. Una de las miras estaba puesta sobre el distrito del estado de Arizona en el que, pese al intento republicano, fue reelecta Giffords para la Cámara de Representantes por 4.000 votos de diferencia.
Palin se comunicó con el presentador de radio y de la cadena de TV Fox News Glenn Beck, quien además animó multitudinarios encuentros del Tea Party. En un intercambio de mails, la probable precandidata presidencial republicana aseguró: «Nuestros niños no tendrán paz si los políticos sacan partido de esto para culpar a alguien de incitar el terror y la violencia». Agregó: «Odio la violencia. Odio la guerra». Beck le respondió con una nómina de empresas de seguridad que le podrían brindar protección personal. El mapa con las miras de Palin fue retirado de la página web www.sarapac.com, poco después del tiroteo del sábado.
Entre muchos otros, el senador demócrata Dick Durbin había cuestionado a Palin. «Creo que este tipo de cosas (por el mapa) invitan al tipo de retóri-ca tóxica que a su vez conduce a gente inestable a creer que es-to es una respuesta aceptable».
La actriz Jane Fonda había recurrido a Twitter para atacar a Palin: «@SarahPalinUSA tiene responsabilidad. Como la tiene la retórica que provoca la violencia del Tea Party».
Contraofensiva
En el marco de la contraofensiva, el Tea Party Express señaló que el joven autor de la matanza, Jared Lee Loughner, sería «un anarquista de extrema izquierda mentalmente perturbado». (Hasta ahora, las versiones sobre su identidad política fueron variadas y contradictorias.) «Esto es un intento para tratar de debilitarnos, a nosotros los del Tea Party, ya que la izquierda no puede ganarnos en las urnas», dijo el grupo. «Pero adivinen qué: todos estos izquierdistas en los medios de comunicación y los partidos políticos que creen que pueden silenciarnos se equivocan. Nosotros estamos en marcha para retomar el control de nuestro país por las urnas, y en el espacio público, y en paz», enfatizó el mensaje.
Menos emocional pero igualmente contundente fue la Heritage Foundation (HF), principal think tank de los conservadores, que en un comunicado alertó que «no podemos dejar que un individuo perturbado y los oportunistas políticos silencien el debate», a la vez que defendió un discurso como el del Tea Party como «un componente clave de toda sociedad civil». La HF alertó que no hay pruebas del vínculo entre las proclamas de la derecha y Loughlin y puso el foco en el sheriff Clarence Dupnik, del condado de Pima, Arizona, en el que tuvo lugar la masacre. La HF calificó a Dupnik como «demócrata» y se quejó de que lanzó acusaciones -a su juicio- apresuradas.
El propio Obama, que asumió un alto perfil en repudio al hecho, con un minuto de silencio por él presidido el lunes a las puertas de la Casa Blanca, dirigirá hoy un discurso en honor a las víctimas. Analistas especulan que Obama, quien durante la campaña presidencial y su primer año de gobierno apeló a una retórica de unidad, no incentivará las divisiones y procurará sanar heridas, mientras crecieron las especulaciones sobre las medidas de seguridad que tendrán que asumir los legisladores de ambas cámaras.
«El presidente cree que en este momento lo más importante que deberíamos hacer es dirigir nuestros pensamientos y plegarias a quienes han sido impactados y asegurarnos de que nos unimos y avanzamos como país», declaró Nicholas Shapiro, portavoz de la Casa Blanca. En esa línea, Bill Clinton, tras el atentado de 1995 en Oklahoma City (168 muertos), prometió que haría justicia, pero también hizo énfasis en la necesidad de estar unidos ante la adversidad.
Agencias AFP, EFE, ANSA, Reuters y DPA

Dejá tu comentario