10 de marzo 2010 - 00:00

Corte puso freno a críticas de Cristina

Ricardo Lorenzetti
Ricardo Lorenzetti
Las críticas de Cristina de Kirchner colmaron ayer el umbral de tolerancia de la Corte Suprema de Justicia y el máximo tribunal exhortó «a quienes tiene responsabilidades de gobierno a expresarse con mesura y equilibrio».

Fue la respuesta de la Corte a la seguidilla de ataques de la Presidente al Poder Judicial, que había comenzado con un duro discurso ante la Asamblea Legislativa del Congreso donde la jefa de Estado acusó a los magistrados de tener «tabulados los precios de excarcelaciones o eximiciones de prisión».

Por la noche, Cristina de Kirchner subió la apuesta y desde la Sala de Prensa de la Casa Rosada aseguró que «pedir mesura a un Poder para opinar es muy poco feliz. Durante tanto tiempo hemos jestado censurados y por pensar distinto pasaban cosas muy feas».

La crisis con el Poder Judicial se había profundizado la semana pasada cuando la Presidente advirtió: «No voy a dejar que un juez defaultee la deuda. Tal vez mañana se me juzgue, pero mientras tanto tengo que pagar la deuda y voy a hacerlo».

Más que un comunicado, la respuesta de la Corte fue expresada en términos de una sentencia, con el mismo estilo de redacción de los considerandos que justifican la parte resolutiva de una fallo judicial: «Que la Corte Suprema de Justicia de la Nación ha promovido el debate público acerca de las decisiones de los jueces como una política de Estado tendiente a mejorar su transparencia y comprensión por parte de los ciudadanos».

El documento de la Corte fue firmado por seis de sus actuales siete integrantes: Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco, Carlos Fayt, Juan Carlos Maqueda, Carmen Argibay y Raúl Zaffaroni. El juez Enrique Petracchi se negó a suscribir el comunicado alegando que los magistrados se expresan por medio de sus sentencias y no a través de los medios de comunicación. Más allá de la argumentación técnica, Petracchi consideró políticamente incorrecta una respuesta de la Corte Suprema al Poder Ejecutivo en medio de la disputa que la Casa Rosada mantiene con el Poder Legislativo por el uso de reservas del Banco Central.

La presidente Cristina de Kirchner había reclamado además ante los diputados y senadores que «necesitamos jueces que fallen no de acuerdo con la tapa de Clarín sino al Código Civil y al Código Penal; necesitamos jueces que condenen a los responsables de lo que sucedió por el accidente aéreo de LAPA y no a un mecánico a 3 años». Lorenzetti, uno de los artífices del comunicado de ayer junto a Fayt, escuchó ese discurso con gesto adusto desde la primera fila del palco de invitados junto a parte del gabinete nacional. El comunicado estaba redactado desde la semana pasada, pero el cuerpo esperó la llegada de Raúl Zaffaroni, que estaba de viaje y quería hacer su aporte.

Anoche, en la sede del Poder Ejecutivo, se reproducía en los pasillos la iracunda reacción de la Presidente: «Si me quieren destituir que me destituyan, voy a ir hasta el final y voy a pagar con las reservas del Banco Central». Justamente lo contrario a lo que le solicitó la Corte por escrito: «Que el límite de esas críticas es la razonabilidad y el respeto a la garantía de la independencia judicial que esta Corte está obligada a preservar como cabeza de un Poder del Estado».

Mientas tanto, la Justicia mantiene congelado el DNU presidencial en primera instancia y también en la Cámara de Apelaciones. El máximo tribunal tendrá la última palabra aunque algunos de sus fallos, como el de libertad sindical y el que obliga a reponer a Eduardo Sosa, el procurador de Santa Cruz despedido por Néstor Kirchner, no fueron acatados por el Gobierno. Más que una chavización del escenario político argentino, los síntomas de esta crisis político-institucional recuerdan al caso de Honduras, donde Manuel Zelaya quedó aislado sin apoyo del Congreso ni de la Corte Suprema, que ordenó su destitución a instancias del Legislativo por incumplir una cláusula constitucional que impedía la reelección.

La tensión entre la Casa Rosada y el máximo tribunal había comenzado por la mañana cuando Fayt calificó de «tonterías» las acusaciones de la Presidente contra los jueces. El ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Julio Alak, salió al cruce desde Mendoza y sostuvo hoy que Cristina de Kirchner «jamás dice tonterías y tiene posiciones muy valientes en manifestar los problemas que tiene la Argentina. Lo que hace es un análisis de algunas resoluciones judiciales que se han dictado con excesiva velocidad y que ha suspendido actos legítimos del Poder Ejecutivo».

La Corte fue explícita en su comunicado y aseguró que «respetar la magistratura es la mejor manera de dar tranquilidad a los ciudadanos, de asegurar que sus derechos serán protegidos y que estamos en un estado gobernado por leyes que se aplican a todos por igual».

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