29 de enero 2016 - 00:00

Costa Gavras: “El sueño de Europa ya terminó”

Costa Gavras, uno de los últimos bastiones de la izquierda cinematográfica, habló duramente contra  la Europa actual al recibir el doctorado honoris causa en la Universidad Complutense de Madrid.
Costa Gavras, uno de los últimos bastiones de la izquierda cinematográfica, habló duramente contra la Europa actual al recibir el doctorado honoris causa en la Universidad Complutense de Madrid.
Madrid - El griego Constantin Costa Gavras, uno de los cineastas emblemáticos de la izquierda europea, pasó revista a su carrera y a la actualidad en diálogo con la prensa con motivo de recibir, hoy, el doctorado honoris causa de la Universidad Complutense de Madrid.

El director de "Z", ganadora del Oscar en 1969, "Estado de sitio", "Desaparecido" y tantos otros títulos, dijo que sigue buscando historias para contar sobre lo que está ocurriendo en Europa.

"Europa fue un gran sueño, pero eso se acabó desde que la economía, los bancos y una derecha agresiva y extrema llegó al poder. Éstos son los que dirigen Europa hoy, y es una catástrofe", señaló, acorde con su pensamiento de toda la vida. En su opinión, lo que se vive hoy es una "tercera guerra mundial y económica". "Las víctimas son enormes, desde los emigrantes que mueren en el mar a los muertos de la guerra de Bush. Se dice de forma muy ligera que cada día hay ricos más ricos y pobres más pobres, pero hay que luchar contra eso", subrayó. "Hay jóvenes europeos que vienen con nuevas ideas para cambiar las cosas", añade. "Pero la cuestión es que la llegada al poder no los cambie. En Grecia, el Gobierno está haciendo un esfuerzo enorme, pero no tienen apoyos y las exigencias económicas de la Unión Europea están estrangulando a la gente".

En "Z", cuyo guión adaptó con el español Jorge Semprún, denunció a la Grecia de los coroneles y el asesinato del diputado Lambrakis que interpretó Yves Montand. Su film siguiente, "La confesión" (1970) defraudó a aquellos que lo habían asociado con la política soviética, porque era una dura mirada sobre las purgas estalinistas en Hungría. Luego concluyó su "trilogía" interpretada por Montand con "Estado de sitio" (1972), sobre el secuestro en Montevideo del embajador de los EE.UU. en Uruguay por parte de los tupamaros. Imposibilitado de filmar en Montevideo rodó este film en el Chile de Salvador Allende, país al que

luego le dedicó, diez años más tarde, "Missing" ("Desaparecido"), con Jack Lemmon y Sissy Spacek, sobre la complicidad de los EE.UU. en el golpe de Estado de Pinochet. Más recientemente realizó "Amén" (2002), sobre la presunta connivencia del Vaticano con los nazis en la figura de Pío XII, y "El capital" (2012), retrato de los magnates financieros.

Todo eso no habría sido posible, asegura ahora, si no hubiese emigrado a París con 20 años, huyendo de las miserias de la posguerra en Grecia. "Mi primera opción era Estados Unidos, tenía unos tíos en Milwaukee", recuerda y ríe al imaginar que le hubiesen concedido el visado. "No quiero bajar a las cavernas psicológicas, pero creo que mi trabajo ha sido posible por la mezcla de la cultura griega y la francesa. En EE.UU. no habría hecho estas películas. Pero tampoco en Francia he podido hacer películas como los franceses", dice en referencia a los autores de la Nouvelle Vague con los que convivió.

Costa Gavras comenzó su carrera como asistente de directores como Jacques Demy y René Clement. Yves Montand y Simone Signoret formaban parte de su círculo parisiense, al igual que Jorge Semprún, Alain Resnais y André Glucksmann.

En Francia descubrió otro tipo de cine. "En Grecia la censura decidía qué películas había que ver. Cuando llegué a París, empecé a estudiar Literatura en la Sorbona, porque lo que yo quería era escribir", relata. "Pero entonces vi 'Avaricia' de Erich von Stroheim, tres horas de película, una tragedia total, y el cine empezó a interesarme. Me di cuenta de que me resultaba más fácil contar historias con imágenes que con palabras, y dejé la Sorbona para ir a la escuela de cine".

"La hispanidad es muy importante en mi vida", afirma en su perfecto español. "La primera película en la que trabajé como segundo asistente se rodó en Torrevieja, Alicante, y allí empecé a hablar el idioma con la ayuda de técnicos españoles. Después, Jorge Semprún fue un amigo y un colaborador muy importante. De modo que este reconocimiento de una universidad española significa mucho. El problema es que tengo que pronunciar un discurso y no me gusta nada", reconoce.

El director ha dicho que, de todos los temas actuales que podría tratar en sus películas, el más importante es la situación económica en Europa. "Elegir Europa es un tema extraordinario, pero la de hoy es la peor de todas las Europas. Sólo está centrada en el ámbito económico, no en el social, en el de la educación o en el cultural". Durante el coloquio, Costa-Gavras respondió preguntas de los estudiantes, y comenzó diciendo que "Desaparecido" (que se había proyectado previamente), es una película que "hoy no se puede hacer en Estados Unidos", pero en el sentido económico, no en el de contenido, ya que "no hay censura sino más bien autocensura de tipo financiero". Así, lamentó que el problema que existe actualmente en Europa es la financiación de las películas, "muy dependiente de las televisiones". Y defendió el cine nacional, ya que, a su juicio, es "necesario porque cada país tiene que verse en sus imágenes" y el cine "no puede existir sin una voluntad política. Esto lo ha dicho hasta De Gaulle. Por eso, si los gobiernos cortan las ayudas, como está ocurriendo en España, el cine ya no puede ser libre".

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