3 de mayo 2012 - 00:00

Cruce de acusaciones y epítetos en el debate Sarkozy-Hollande

François Hollande comenzó el debate aludiendo a las propuestas antiinmigrantes de su rival. Luego, primaron los golpes bajos y las críticas a los aliados de uno y otro en Europa.
François Hollande comenzó el debate aludiendo a las propuestas antiinmigrantes de su rival. Luego, primaron los golpes bajos y las críticas a los aliados de uno y otro en Europa.
París - El presidente saliente francés, Nicolas Sarkozy, y su rival socialista, François Hollande, se enfrentaron ayer en el único debate televisivo de la campaña electoral, a cuatro días del balotaje del domingo. La disputa retórica estuvo marcada por una fuerte tensión, con intercambio de acusaciones y epítetos, sin que emergiera un claro ganador de la contienda.

El debate duró poco más de dos horas y media y se llevó a cabo en un estudio decorado de manera austera y minimalista, con los dos candidatos al Elíseo vestidos de manera idéntica: traje negro, camisa blanca y corbata negra.

El tono del enfrentamiento quedó marcado casi desde el comienzo, cuando Sarkozy respondió con brusquedad a Hollande, quien se presentaba como el postulante de la unidad del pueblo francés, en oposición al presidente saliente, al que acusó de discriminar entre sectores.

«Yo no distingo entre sindicalistas que me gustan y sindicalistas que no me gustan, yo no intento saber quién nació aquí y desde hace cuántas generaciones. Pienso que somos todos franceses, y debemos reunirnos en un mismo espíritu», sostuvo Hollande.

Réplica

Sarkozy replicó recordándole que un diputado socialista comparó el mitín del presidente saliente en París con las manifestaciones nazis en Nuremberg. «Usted nunca condenó esa declaración, por lo que debería pensar que la apoya», lanzó el candidato conservador, a lo que, desafiante, el socialista respondió con una sonrisa que «le resultará algo difícil hacerse pasar por una víctima...».

Al desplazarse la discusión hacia los temas en la agenda política francesa -el estilo de la presidencia, la crisis económica, la inmigración y la integración, la energía y las misiones militares en el extranjero-, el tono se fue endureciendo; ambos candidatos se acusaron mutuamente de ser mentirosos, y Sarkozy llegó a definir a Hollande como «un pequeño calumniador».

«¡Usted miente!», le lanzó el presidente saliente al candidato socialista cuando éste afirmó que su política fiscal favorece a los más ricos, y Hollande respondió que «aparentemente éste es un refrán que se supone debería ser insoportable para mí, pero que en sus labios parece haberse vuelto simplemente una costumbre».

Sarkozy objetó con críticas el supuesto «perfil normal» de su rival, lo cual, según analistas, ha sido uno de los motivos de su éxito en la primera vuelta de las presidenciales. En ese sentido, sentenció que la «normalidad» del socialista «no está a la altura de los desafíos» que debe enfrentar el país.

Hollande, por su parte, concentró sus ataques sobre los resultados económicos de su contrincante. «La desocupación aumentó, nuestra competitividad se ha erosionado, y Alemania está mucho mejor que nosotros», le dijo a Sarkozy, quien rebatió que «Alemania está desarrollando lo contrario de la política que usted propone a los franceses».

Curiosamente, el debate político italiano estuvo bastante presente en el choque entre los dos candidatos al balotaje francés. Hollande, en efecto, primero citó al premier Mario Monti para indicar que «aunque no tiene mi misma sensibilidad política, es consciente de que no es posible vivir en recesión» y luego, respondiendo a Sarkozy que criticaba la política económica del Gobierno socialista español de José Luis Rodríguez Zapatero, afirmó que «algunos países han tenido muy malos Gobiernos», como el de «su amigo, Silvio Berlusconi».

El punto, sin embargo, sirvió para que el candidato socialista subrayara uno de los argumentos clave de su campaña: «Es necesario reducir el déficit, pero no me gusta que no haya ninguna perspectiva de crecimiento».

La mayor parte de los analistas coinciden en estimar que ninguno de los dos candidatos resultó el claro ganador del debate, lo que teóricamente representa un punto a favor de Hollande, que tras imponerse sobre Sarkozy en la primera vuelta (28,6% contra 27,2%) es evidentemente el favorito para el balotaje.

Según los dos últimos sondeos, publicados ayer por los institutos BVA e Ifop, Hollande ganaría la elección con el 53,5% o el 54% de los votos, y Sarkozy obtendría un 46,5% o un 46%.

Agencias ANSA, AFP, EFE, Reuters y DPA

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