9 de junio 2014 - 00:00

Cuando el teatro “on” se abraza con el circuito “off”

Liliana Weimer, responsable de la Sala Abasto Social Club y presidenta  de ARTEI, la Asociación Argentina del Teatro Independiente.
Liliana Weimer, responsable de la Sala Abasto Social Club y presidenta de ARTEI, la Asociación Argentina del Teatro Independiente.
La antigua dicotomía entre teatro independiente y teatro comercial se ha desdibujado en los últimos años, aunque les pese a algunos puristas. Cada vez hay más actores, dramaturgos y directores del circuito "alternativo" que acceden a las salas de la calle Corrientes.

Y a eso se suma otro dato importante: el fluido contacto que mantiene ARTEI (Asociación Argentina del Teatro Independiente) con AADET (Asociación Argentina de Empresarios Teatrales). Ejemplo de ello es el Premio ARTEI, creado en 2012 a raíz de una iniciativa personal de Carlos Rottemberg. El empresario ofreció en aquel momento una suma destinada a incentivar las producciones teatrales del circuito independiente y desde el año pasado es AADET quien sustenta dicho premio.

Para la temporada 2014 fueron seleccionaron los siguientes proyectos: "Fantasmas de una obra de teatro de 1900" de Luis Cano, dirigida por Laura Yusem (Patio de Actores); "Los límites" de Inés Saavedra (Sala La Maravillosa); "Esto también pasará de Mariano Saba, con dirección de Andrés Binetti (Teatro Del Pueblo); "Viva Italia", creación colectiva dirigida por Walter Jacob (El Excéntrico de la 18) y "Electric Mamma" de Mónica Cabrera (Teatro La Mamma).

La entrega de diplomas se realizará hoy a las 19 en Andamio 90. Durante el acto se otorgará un reconocimiento al maestro Agustín Alezzo; la actriz Cristina Banegas leerá textos del poeta Juan Gelman y Noralih Gago participará desde el humor con su personaje Concha Del Río. También estarán presentes Rottemberg y Sebastián Blutrach (en representación de AADET) y los miembros de ARTEI.

Dialogamos con la presidenta de esta asociación, que reúne 80 salas, la actriz Liliana Weimer (responsable de la Sala Abasto Social Club).

Periodista: ¿Este premio beneficia tanto a los artistas como a las salas independientes?

Liliana Weimer:
Así es. Cada grupo o cooperativa presenta su proyecto teatral junto a una sala asociada a ARTEI. Todas las obras que se postulan deben estar pensadas para un espacio determinado, porque entendemos que no se trata de una caja vacía, sino de un signo que forma parte del lenguaje escénico. Son cinco premios de 24.000 pesos cada uno. El 70 % queda para el grupo y el 30 % restante para la sala que lo presenta. Este aporte es de gran ayuda porque los subsidios oficiales siempre tardan en llegar y se hace difícil sostener la continuidad de una sala o encarar una producción teatral. Recordemos que los teatros independientes son centros de formación, de ensayo y experimentación. Muchos dramaturgos y directores dan sus clases ahí y los actores que hoy también trabajan en el teatro comercial y en las salas oficiales, se formaron en este circuito.

P.: Hay quienes ven ese pasaje al teatro comercial como una traición a las "premisas ideológicas" que dieron origen al teatro independiente.

L.W.:
Sí, a veces escucho decir: "fulanito está trabajando mucho en el teatro comercial...". ¿Y con eso qué? Lo ven, erróneamente, como un salto de un espacio a otro. También la televisión se nutre de actores del circuito, pero eso no es un problema. Los tiempos cambiaron, hay otra apertura. Lo que importa es la calidad del trabajo actoral.

P.: ¿A qué apunta hoy el teatro independiente?

L.W.:
Para empezar, su sistema de producción es totalmente distinto al del teatro comercial. El teatro independiente no basa su subsistencia en los éxitos de taquilla, si no se llevarían a escena otra clase de autores y obras más complacientes. Nuestra finalidad es experimentar, crear nuevos lenguajes y tomar riesgos. Privilegiamos la experiencia teatral en sí misma. El teatro independiente de Buenos Aires -llámelo alternativo o como le guste- además de una historia importantísima, hoy tiene un gran prestigio en el mundo.

P.: ¿Fue complicado instrumentar la donación de AADET?

L.W.:
Sí, y decidimos hacer un concurso no por un afán competitivo, sino porque vimos que era la manera más democrática, equitativa y benéfica tanto para los espectáculos como para las salas. No fue fácil, hubo que recurrir a asesoría legal y en cada edición seguimos mejorando las cláusulas. ARTEI ya tiene 16 años de actividad y funciona muy bien. Todos los martes nos reunimos en asamblea haya o no conflictos de importancia.

P.: Últimamente no los han tenido...

L.W.:
Coyunturalmente no los hubo, pero todavía quedan por resolver algunas políticas culturales que quedaron desactualizadas. A finales del los '90 se dictaron dos leyes que dieron lugar al Instituto Nacional del Teatro (INT) y a Proteatro que rige para la Ciudad de Buenos Aires. Mucha gente de ARTEI ha estado en la gestación de todo eso, pero hoy habría que aggiornar varios puntos, porque la actividad teatral creció y hoy tiene una dinámica que era inimaginable veinte años atrás. Hay cerca de 300 salas en la ciudad y esa cifra lo dice todo.

Entrevista de Patricia Espinosa

Dejá tu comentario