Esta vez Américo Rubén Gallego no corrió dentro del campo para alentar a sus jugadores. Esta vez, se retiró caminando lentamente, con la mirada perdida en el suelo. Es que Independiente había perdido más que un partido, había perdido la posibilidad de pelear el título. El entrenador, fiel a su estilo de premios y castigos, castigó a Vallés dejándolo nuevamente en el banco y haciendo jugar como lateral a Galeano, una posición que el juvenil no siente y por lo que tuvo que gastar un cambio inútilmente.
Después, Gallego -que no pudo contar con Gracián, ya que su parte pertenece a Boca- volvió a brindarle su confianza a Gandín, cuando toda la semana había probado por Patricio Rodríguez. Otro cambio malogrado, ya que el «Patito» terminó ingresando en el segundo tiempo por un «Chipi» resistido por la gente de Independiente y que seguramente emigrará.
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