- ámbito
- Edición Impresa
Cupones bursátiles
Después de tantos discursos y foros importantes, como el reciente en Davos, se pudo establecer que hay dos bandos perfectamente identificables. Los que debajo de las palabras ocultan el deseo de que todo siga igual y que, pasado el momento de la eclosión, se prosiga con iguales prácticas y sin recortes en las libertades que otorgó la «desregulación», a través de todas las décadas que siguieron a la «regulación», después de 1930. Y hay también formado otro bando, con gobernantes incluidos, que intentan colocar límites, vallas -y hasta impuestos- a los deslices y desvíos bancarios y financieros. Esto es lo que parece resultar el tema excluyente y que torna sumamente apasionante -y acaso histórico- el camino del presente año 2010.
Y en tal monumental polémica, va implícita la suerte de los índices de los mercados de riesgo. Que puede que se acongojen más, por ciertas adversidades puntuales que surgen. O se alegren temporalmente, por algunas medidas económicas que sigan tratando de generar el crecimiento tras la crisis. Pero, la tendencia de fondo -la fundamental- seguramente irá ligada al resultado de la porfía entre los dos bandos: y quién será el vencedor, para marcar el rumbo de años siguientes.
La puja no será tan sencilla como podría parecer, solamente con gobernantes aprobando regulaciones y haciéndolas aplicar. Esos monstruos bancarios y que resultan «demasiado grandes para caer», no se rendirán fácilmente. Y hasta puede mellar de mil formas, lo que se les quiera imponer desde lo político. No será la primera vez en la historia donde se vea a tales instituciones tener inclusive más poder, que el poder mismo. Si todo queda en borradores, si las normas son laxas y más para la apariencia y calmante de multitudes, acaso haya que prepararse para otra crisis. Y en tanto, ganar cuanto se pueda.


Dejá tu comentario