Cupones bursátiles

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En la canasta de novedades, donde algunas importantes están rodeadas de cuestiones de superficie, los operadores tienen a disposición poder elegir a la dueña transitoria de alguna rueda. La semana pasada hemos visto de qué manera una declaración de China acerca de desmentir que fueran a vender bonos europeos resultó capaz de crear un rebote de proporciones en todos los índices. Como si alguien supiera, realmente, qué es lo que piensan los chinos y cuánto de credibilidad se puede dar a lo que dicen que van a hacer (respecto de lo que, en la práctica, hagan). Pero el dato se utilizó como alfiler en la nalga de los índices generales, que tan flácidos venían a terminar con el mes. Resultó como una inyección de botox, colocando ánimo en lo que era un derrape sin remedio, desde inicios de la semana.

Pero en la fecha siguiente surgió lo que no podía ser ninguna noticia explosiva: que le degradaran la calificación a la tullida economía española. De todos modos, fue la herramienta elegida para cosechar de inmediato la suba anterior. Y dar cierta tranquilidad a los que se alteraron en la rueda de los chinos, corriendo a realizar «coberturas» de mercados evidentemente «sobrevendidos». Se podía haber optado por otras inquietudes, que pasaron simplemente en recuadros de los medios. Por caso, la encuesta en Estados Unidos respecto del Gobierno de Obama. Y que con la contundencia del 74% al 21% por ciento: los votantes sostuvieron que la recesión por la crisis continúa plenamente vigente. Agregado a ello, por diferencia de 50 a 44 por ciento, los ciudadanos «desaprueban la manera en que Obama está manejando la economía...».

Y estos números, ciertamente negativos, todavía deberán compulsar otro aspecto. Porque Obama logró en marzo la apertura de exploración petrolera que por muchos años se había negado a Bush, donde está incursa la propia región del Golfo de México que le dio semejante dolor de cabeza, con el «maldito agujero» que no alcanzan a taponar.

Es posible que como se varió el ángulo y lo de Europa vino bien para que los Estados Unidos salieran de la mira general, en la canasta de argumentaciones para decidir el rumbo de los índices esos datos quedarán puestos a un costado. Lo único que seguirá a la orden del día será el caminar por arriba del alambre, entre saltos y quebradas, donde el que participe caerá en la pérdida y la ganancia alternativamente.

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